Un fantasma recorre el universo del entreteniniento: el fantasma de la competencia digital encabezada por Disney+. Mañana, la firma del ratón Mickey presentará algunas precisiones a sus inversores respecto de varios asuntos, especialmente qué sucederá en el dominio digital. Léase, Disney+, apuesta gigante de la que solo se sabe qué tipos de contenidos tendrá -porque Disney ha hecho hincapié en ese campo para instalar la marca- y que, según la empresa, tendrá un precio "sustancialmente menor" al de Netflix. La baza ganadora principal del servicio consiste justamente en lo instaladas que están la mayoría de las marcas de su biblioteca, que incluye a la propia Disney, Pixar, Marvel, Star-Wars/Lucasfilm (o sea, también Indiana Jones), y NatGeo. Pero además Disney tiene otros servicios digitales: es el principal accionista del SVOD Hulu -que, dicho sea de paso, entraría este año a la Argentina- y posee además ESPN+, dedicada a deportes. Ahora bien: también resulta que Disney se verá herida por dos asuntos importantes. En primer lugar, la división tecnológica de la firma -BAMTech-, en el desarrollo de herramientas, es la principal causa de haber declarado en el año fiscal que terminó una pérdida de u$ 559 millones en el sector DTC ("Directo al consumidor" por sus siglas en inglés) por el desarrollo de herramientas para su SVOD, más otros u$500 millones por su inversión en Hulu.

A esto hay que sumarle un problema adicional: a partir de convertirse -por lo menos y por ahora- en único distribuidor on line de sus marca, Disney pierde un ingreso por licenciamiento a terceros de otros u$ 500 millones. Hasta aquí, el lector podrá pensar que son todas contrariedades y puede que tenga razón: Disney necesita llegar lo más rápido posible a 10 millones de suscriptores para empezar a afianzarse en este terreno. Pero hay otras cuestiones. La primera, que tiene espaldas y bolsillos muchísimo más amplios que la mayoría de las otras empresas que entrarán al negocio. Especialmente, mucho más que Netflix. Los otros competidores (Warner Media y Apple, en principio) entran un poco más "reactivos", aunque cada uno tiene sus propias ventajas competitivas ( Apple, sus 90 millones de usuarios; Warner, la instalación universal de HBO). Pero Disney es Disney, una empresa icono universal y todos saben de qué se trata.

Lo que no se sabe, curiosamente, es cómo funcionará Disney+, cuál será su precio y en qué mercados arrancará además de los EE.UU. Justamente son esos puntos, quizás prosaicos, los que más preocupan a los inversores, porque son justamente los que quiere conocer el público. Mañana, quizás, haya una respuesta.

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