Lo que acaba de suceder en India respecto de Netflix es un ejemplo de los nuevos problemas que surgen en el contexto del entretenimiento digital y transnacional. El estudio de streaming tenía planeado el estreno de la película Hotel Mumbai en su plataforma, pero debió dejar de lado tal plan a causa de una acción legal que lleva a cabo una empresa de distribuciónlocal. En efecto, Plus Holding asegura tener los derechos para el estreno en salas de la película, adquiridos a uno de los financistas de la película, Xeitgeist. Pero Xeitgeist canceló el trato de manera ilegal -explica Plus- para poder venderle los derechos de exhibición a Netflix. Ante la tormenta legal, Netflix decidió cancelar el lanzamiento al menos en India.

Por un lado, Netflix es un voraz comprador de contenidos que busca incrementar su grilla y puede adquirir estas producciones donde hay más de un actor. Por otro lado, los contenidos -especialmente los largometrajes cinematográficos- requieren el concurso de más de una empresa (a veces, demasiadas a la hora de hacer las cuentas) para poder realizarse, dado el creciente costo de producción (incluso si es cada vez menos caro filmar en digital: competir implica contar con estrellas y desarrollo importante en la imagen). Pero cada una de esas empresas tiene una parte de los derechos de exhibición, lo que complica la compra del total y produce esta clase de conflictos cuando una sola de las participantes logra vender su parte. Dado que Netflix trabaja para la difusión global, se vuelve más problemático en el caso, especialmente, de producciones en mercados emergentes, donde los actores y los intereses a conciliar son múltiples, dado que el único modo de llevarlos a cabo es la coproducción. Un problema nuevo en la tensión entre lo local y lo global.