El pasado fin de semana hubo en los cines casi 700.000 espectadores. Mucho más de la mitad fueron para La Monja, el estreno de terror vinculado a la serie El Conjuro que logró uno de los mejores arranques del año con 428.000 entradas, casi 1000 por pantalla (nuevamente, como siempre explicamos, dado que no se da en todos los cines en todas las funciones, el promedio real seguramente se ubique por encima de esa cota simbólica y difícil). Hay otra noticia interesante: la mitad de la lista del top ten está ocupada por películas argentinas. Entre ellas, la que mejor funcionó fue, nuevamente, Mi obra maestra, que no solo es la película que menos público pierde semana a semana sino que se consolida en el segundo lugar. El Ángel pasó del primer al tercer puesto, también con buen público pero con un promedio un poco por debajo del del filme de Gastón Duprat con la dupla Francella-Brandoni.

Las otras películas argentinas en la lista son El amor menos pensado (seguramente termine su carrera en salas por encima de los 800.000 espectadores, un muy buen número); La quietud (que, por el contrario, fue el filme reciente de Pablo Trapero que peor funcionó en la taquilla) y, en el décimo puesto, la original propuesta de cine de aventuras Yanka y el Espíritu del Volcán, que con muy poca campaña logró un puesto en el top ten. Según analiza el sitio especializado Cinesargentinos.com, además, agosto de 2018 superó en un 3,6% los números del mismo mes de 2017. Hay que tener en cuenta, por otro lado, que sigue la campaña de "vea nacional", con entradas a mitad de precio para las películas argentinas. Con el estreno de Acusada, el filme policial protagonizado por Lali Espósito que se presentó en competencia oficial del último Festival de Venecia, es muy probable que los números argentinos sigan arriba, incluso si solo una película -por el momento- logró superar la cota del millón de entradas vendidas (El Ángel, que seguramente termine cerca del 1,3 millón de tickets al finalizar su carrera en salas).

Por lo demás, lo de La Monja merece un pequeño análisis. Es cierto que el cine de terror funciona siempre bien, aunque con números modestos: se trata de un género que tiene un grupo de seguidores firme. Pero cuando a eso se le suman producción grande, una major detrás y una serie conocida (todo lo que tiene esta película), eso se potencia y llama la atención como gran espectáculo a quienes buscan un "tanque" para pasar el fin de semana en las salas. Eso explica que la serie El Conjuro, en general, funcione tan bien, más allá de que algunas de las películas son realmente muy buenas (las dos del título original).