La fiebre de la inteligencia artificial reconfigura los mercados globales
A pesar de que las grandes firmas mueven miles de millones de dólares en el sector, crece el temor de que se genere una nueva burbuja financiera
La inteligencia artificial (IA) se convirtió en el motor económico más poderoso del siglo XXI. En apenas dos años, esta tecnología pasó de ser una curiosidad académica a convertirse un fenómeno que transforma la industria, así como también los servicios, la energía y las finanzas globales.
La magnitud del capital que se moviliza para su desarrollo no tiene precedentes recientes. Según lo informado por el banco JP Morgan, la IA ya domina su índice de deuda corporativa de mayor calidad, desplazando incluso a la banca tradicional. En ese marco, y por primera vez, las compañías vinculadas con el auge de la IA representan el 14% del JP Morgan US Liquid Index (JULI), superando al sector financiero, que históricamente lideró con un 11,5%. En ese grupo figuran setenta y cinco empresas de tres grandes rubros: tecnología, energía e industria. En conjunto, reflejan cómo la IA se tranformó en un eje transversal de la economía mundial.
Gigantes tecnológicos
Entre las principales impulsoras del nuevo ciclo aparecen los nombres esperables: Apple, Amazon, Microsoft, Alphabet, Oracle y Nvidia. Estas corporaciones concentran miles de millones de dólares tanto en bonos como en acciones y lideran la carrera por desarrollar infraestructuras que permitan entrenar y operar modelos de IA generativa.
JP Morgan define a estas compañías como "hiperescaladoras", ya que operan centros de datos y proveen la capacidad de procesamiento en la nube. Google, Amazon, Microsoft y Oracle encabezan la inversión mundial en infraestructura tecnológica. Solamente en 2025, las mayores de ellas destinaron entre USD70.000 millones y USD100.000 millones a la expansión de capital, en muchos casos por encima del crecimiento de sus ingresos.
La energía, más que el silicio, se convirtió en la principal restricción del crecimiento. Las empresas que dominan la nube dependen cada vez más de fuentes de electricidad estables y limpias para mantener su capacidad operativa.
El "cerebro" de la IA
Otro grupo clave dentro del ecosistema tecnológico lo conforman los fabricantes de semiconductores, como Nvidia, Broadcom, Marvell y Qualcomm, que suministran los chips especializados que hacen posible el entrenamiento de modelos de IA. Nvidia, en particular, se consolidó como el emblema bursátil de la revolución, con un valor de mercado que este año superó los USD2 billones.
Pero el crecimiento también es explosivo en el área de software y gestión de datos. Salesforce, ServiceNow, Workday e Intuit impulsan la adopción de herramientas de IA generativa en los negocios orientadas a mejorar la productividad y la relación con los clientes. Según indicó JP Morgan, estas plataformas están construyendo "bancos de datos que funcionan como fosos defensivos"; es decir, sistemas de información propios que les otorgan ventajas competitivas que son difíciles de replicar.
Por otro lado, empresas como IBM, Hewlett Packard Enterprise, Kyndryl y Cisco se especializan en la infraestructura que sostiene la interconexión y la ciberseguridad del universo digital. En conjunto, estas compañías configuran el esqueleto operativo que permite que la inteligencia artificial funcione a escala global.
El auge de la inteligencia artificial también se traduce en una demanda energética colosal. Cada modelo requiere centros de datos que funcionen las 24 horas, concentrando miles de servidores que consumen cantidades masivas de electricidad. Esto abrió una oportunidad inédita para las utilities y los productores de energía.
JP Morgan destacó a Vistra, NRG y Constellation Energy como los grandes ganadores del nuevo mapa energético. Estas firmas sellaron acuerdos con los hiperescaladores para abastecer la electricidad que necesitan sus centros de datos. En especial, Constellation Energy se posicionó como líder por su apuesta en energía nuclear limpia, capaz de garantizar un suministro continuo sin emisiones de carbono.
El desarrollo de la IA demanda también edificios, redes eléctricas, sistemas de refrigeración y plantas de producción. Esa necesidad impulsó un nuevo auge en el sector industrial y de la construcción.
Compañías como Caterpillar, Carrier Global, Eaton y Quanta Services se están beneficiando con la expansión de llos centros de datos. De acuerdo con la consultora ConstructConnect, las obras iniciadas para este tipo de instalaciones alcanzaron en julio los USD14.000 millones, frente a los USD682 millones registrados un año antes.
Este gasto, de acuerdo con lo estimado por JP Morgan, "impulsará las órdenes del sector manufacturero a largo plazo y funcionará como amortiguador de los ciclos industriales". Entre las firmas mejor posicionadas figuran Eaton y Regal Rexnord, dedicadas a componentes eléctricos, y Vertiv, que domina el mercado de refrigeración líquida, una tecnología clave para mantener los servidores a temperaturas óptimas.
¿Existe una "burbuja de IA"?
El entusiasmo inversor que rodea a la inteligencia artificial recuerda el estallido de las puntocom en los años 2000.
El propio Jeff Bezos, fundador de Amazon, advirtió en el Italian Tech Week que el sector vive una "burbuja industrial", diferente de una financiera. Según detalló, los precios de las acciones se alejaron de los fundamentos económicos, impulsados por la expectativa desmedida. Además, Bezos sostuvo que "cada experimento termina financiado sin importar su calidad" y que los inversores "tienen dificultades para distinguir entre buenas y malas ideas". Sin embargo, introdujo una diferencia relevante: las burbujas industriales, a su juicio, no siempre son destructivas. "Cuando el polvo se asienta y surgen los ganadores, la sociedad se beneficia", sentenció.
Otro referente del sector, Bret Taylor, coincidió con Bezos en que existe una "burbuja de la IA", aunque no necesariamente sea negativa. "Sí, hay paralelismos con la burbuja de Internet", reconoció el ex presidente de Salesforce y actual presidente del directorio de OpenAI, aunque recordó que de ese exceso surgieron gigantes como Google y Amazon. Taylor aseguró que la historia se repite: "La IA transformará la economía y generará un enorme valor, pero también mucha gente perderá dinero. Ambas cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo".
En este escenario, JP Morgan subrayó que las firmas líderes presentan finanzas sólidas, baja deuda y abundante liquidez. En caso de una corrección bursátil, el banco proyectó que los bonos corporativos resistirían mejor que las acciones.
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