Por qué el dólar ya no sirve para ganarle a la inflación

La suba de precios, tanto local como internacional, pone en jaque al dólar como reserva de valor. Esto provoca la pérdida de poder adquisitivo de los inversores más conservadores que mantienen sus ahorros en depósitos o activos que no se revalorizan con la inflación

Con el inminente anuncio del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo, los últimos relevamientos privados esperan una inflación mensual que oscile entre el 5,5% y el 6%. Ante esta situación, los ahorristas buscan refugiarse con la compra de dólares, una práctica estandarizada entre los argentinos. Pero ya no es la mejor opción para ganarle a la inflación.

En este sentido, el titular del Banco Central, Miguel Pesce, estimó el año pasado que los ahorristas guardan USD 100.000 millones "bajo el colchón". Sin embargo, durante el último tiempo la divisa norteamericana no demostró ser la solución para ganarle a la inflación.

El motivo tiene dos ejes, el contexto internacional y el local. Aunque en ambos casos hay un denominador común: el aumento de la inflación.

 

Inflación internacional

Pese a los niveles inflacionarios históricamente bajos en Estados Unidos, eso no significa que no existió una depreciación de su moneda en los últimos años. En el periodo 2011-2021, la capacidad de compra del dólar se redujo un 20%.

Sin embargo, la mayor presión que recibió la moneda en su país de origen la recibió el año pasado, debido a que entre enero y diciembre la inflación minorista en EEUU trepó hasta el 7%, el mayor nivel desde 1982. En lo que va de 2022, la inflación acumulada (enero-febrero) es de 1,8%.

Ese signo negativo provoca la pérdida de poder adquisitivo de los inversores más conservadores que mantienen sus ahorros en depósitos o activos que no se revalorizan con la inflación.

 

Inflación local

Por si fuera poco, en el ámbito local se experimenta una situación aún más compleja. Tomando como ejemplo el dólar blue, la variante del dólar que más subió en 2021, la divisa terminó el año con un aumento del 26%.

Esto fue poco más de la mitad del avance de los precios minoristas (50,9%) durante el mismo periodo. Dicho de otra manera, quien compró dólares para resguardarse de la inflación no logró su objetivo durante 2021.

 

Esta tendencia se acrecentó en lo que va de 2022. A contracorriente de la inflación, el blue cayó un 4% entre enero y marzo. Por su parte, el dólar oficial aceleró su crawling peg en el mismo periodo, en consonancia con las metas del FMI, subiendo 7% en el primer trimestre del año.

Sin embargo, eso no fue suficiente para seguirle el ritmo a la inflación. Entre enero y febrero la suba de precios fue de 8,6%. Mientras que en caso de que la inflación de enero sea 5,5% (el pronóstico más optimista), la suba trimestral sería de 14,1%.

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