En la segunda quincena de abril subió el CCL hasta la zona de $157, tras haber operado en promedio en $148 en marzo y $150 en la primera mitad de abril. Así, la brecha alcanzó 66%, por encima de los mínimos de febrero de 59% pero aún lejos de los máximos de 90% de octubre 2020.

Claramente, la menor presión cambiaria en los últimos meses estuvo vinculada a la “escasez” de pesos para afrontar el “aporte solidario de riqueza” impuesto a las familias que significó nuevos recursos por $223 mil millones -0,6% PBI-. Tras el vencimiento, la oferta de dólares alternativos se achicó que aunado al sesgo bajista, nuevos ruidos (pelea tarifaria) y productores llenos de pesos, presionaron al alza el CCL y MEP.

Pero nada cambio para “romper” la Pax Cambiaria. No se modificó el sesgo de la política económica dado por la austeridad fiscal (leves déficits primarios) ni la política monetaria contractiva, sumado a la mayor estacionalidad de la liquidación de divisas comerciales.

De hecho, el gobierno procura en el trámite de negociación con el FMI (como paso para reestructurar con el Club de Paris) y como antesala electoral, tener acotadas las cuentas fiscales. En dicha dirección, mantener los ingresos mejorando por arriba de inflación y el gasto por debajo, a los fines de pedirle menos asistencia al BCRA y permitir un mayor equilibrio monetario.

Así, en Abril la Base Monetaria cayó entre puntas unos $102 mil millones, como resultado de una emisión de $164 mil millones y una colocación de deuda remunerada por $266 mil millones. Y en donde la emisión bruta, fue la combinación de la mayor compra de divisas neta y acumulación de reservas brutas desde dic-19, que significó una emisión de $122 mil millones (y productores llenos de pesos) sumado a pagos por intereses de la deuda remunerada por $96 mil millones (factura creciente para el BCRA).

Del lado contractivo, y por segundo mes en el año, el BCRA contrajo $39 mil millones por motivos fiscales e intervenciones del BCRA en el CCL / MEP.

A través de estos movimientos (ayuda fiscal y deuda remunerada), el BCRA sigue contrayendo el ritmo de expansión de la Base Monetaria llevándolo al 16% interanual. Dinámica necesaria para reducir la inflación hacia delante, junto a una menor devaluación de la moneda del 1.7% en abril.

No obstante, dicha baja de la Base Monetaria es a costa de un fuerte aumento de la deuda remunerada (de unos $750 mil millones en el año; o del 111% interanual), totalizando esta unos $3.3 billones, asimilable a 1.4 veces la Base Monetaria.

Para la visión del gobierno, esta deuda no sería preocupante ya que responde a una monetización “forzada” – esencialmente, de las empresas que no pueden elegir otra moneda debido al “cepo” cambiario-. Por ende, las empresas prefieren cubrirse de inflación acumulando stocks (importaciones al tipo de cambio comercial) y a través de instrumentos con CER, a la par de “aceptar” una tasa de interés real negativa.

Ahora bien, en esta telaraña de restricciones y ante la suba de la brecha, el gobierno contraatacó. ¿Cómo? Colocó más deuda en pesos (Bontes 22) a los bancos y también a otros del sector privado con bonos más cortos (60 días), junto a una mejora en los rendimientos pagados en el orden de 2 puntos porcentuales superiores a la Tasa de Política Monetaria.

Ajustando plazos y tasas, el Tesoro logró un “roll-over” (renovación) de 128% en abril –la mejor colocación de los últimos 10 meses-, y permitió la contracción de la Base Monetaria arriba mencionada. Dicha mejor colocación de deuda del gobierno, conlleva (en el corto plazo) a menor emisión monetaria y una eventual menor presión sobre el CCL y MEP. De esta “forma”, Guzmán ayuda a Pesce a “manejar” el camión lleno de pesos que tiene la economía.

Pero claramente debemos agregar, que “el camión sobrecargado de pesos”, transita un camino muy resbaladizo (pelea de tarifas) dada la escasa credibilidad y riesgos de corto plazo (Club de Paris, nuevo IFE,…). En un contexto, además, en el que la economía real muestra señales que la recuperación se atenuó en abril (consumo de electricidad no residencial fue similar a marzo) junto a una inflación cercana al 4% mensual.

*Economista en Jefe de PPI