Acuerdo light con el FMI (continuaría el verano cambiario en el otoño)
Se conoció el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que permitirá una refinanciación de la mano de un plan económico para los próximos 30 meses, cuya aprobación está en plena batalla en el Congreso.
Las metas de política económica son bien laxas en materia monetaria y fiscal respecto de acuerdos vigentes en otros países y también con el Stand By 2018/2019 tomado por Argentina.
Sencillamente, se refinancian los vencimientos de capital por USD 40 mil millones, cuyos pagos se matchean con desembolsos del FMI por USD 44,2 mil millones; o un incremento de deuda por USD 4,4 mil millones, que apuntan a fortalecer las reservas del (RIN) del BCRA.
Los desembolsos estarían sujetos a la obtención de la meta fiscal; equivalente a una “modesta” contracción del 0,5% del PBI para cerrar en 2,5% de déficit primario anual. Meta que está definida en pesos, lo que favorecería al gobierno ante una mayor inflación respecto del rango proyectado del 38/48%.
Alcanzar dicha meta se sustentaría en un crecimiento del PBI del 3%, la inflación “estimada” para la recaudación - combinada con mayor presión tributaria por acciones contra evasión- y mayores valuaciones sobre bienes personales y bajas en subsidios energéticos (alza 20% de tarifas en AMBA y recorte en subsidios para 80% de usuarios vía segmentación).
Sintético resumen que muestra lo qué hay que hacer del lado fiscal. Ello denotaría un programa “fácil de transitar” hasta el 2023; equivalente a una “suave baja de 1.1% del déficit primario por este gobierno. (ver cuadro). Terminar el ajuste fiscal con reformas estructurales será tarea del próximo gobierno.
Tampoco habría que esperar milagros del “ajuste light”:
- Estabilizaría una inflación muy alta. Iría del 43% -promedio acuerdo- hasta 55% estimado en el REM para el año y 45% para el próximo. Más de 120% en 24 meses.
- Junto a un PBI real del 3% en el 2022 y marcadamente menor en 2023.
Consecuentemente, se puede caracterizar como un plan de estabilización de alta inflación sin
crecimiento.
¿Cómo jugará el Banco Central (BCRA) para “mantener” este escenario hacia delante?
Dada la política fiscal “más contractiva”, para anclar este escenario, la política monetaria debe seguir el mismo sesgo. Esto, entendido como subas de tasas a los fines de acentuar el apetito en instrumentos en pesos. Así, la tasa de política monetaria subió dos veces: pasó de 38% en dic- 21 al 42,5% TNA de Leliq (tasa activa), esquema que elevó la tasa Badlar (tasa pasiva) del 34% al 40% que:
- Aplacó la demanda por cobertura (irse al MEP/CCL).
- Evitó una caída de la demanda de BM (como la del 2019 y 2021). Al presente, esta alcanza 6% del PBI, el nivel más bajo de los últimos 15 años.
- Empujó una fuerte alza de los plazos fijos privados del 14% desde fin de año, duplicándose el ritmo de altas diarias respecto al 2021), y equivalente a $ 459 mil millones entre puntas.
- Así, los bancos tuvieron fuerte liquidez, aplicándola hasta el límite regulatorio en deuda remunerada del BCRA. La deuda remunerada subió $ 281 mil millones dada la TEA creciente pagada que pasó del 45% al 52% en dos meses.
- A la par, $ 178 mil millones (diferencia entre el incremento de PF y Activos del BCRA) fueron aplicados a letras y bonos en pesos del gobierno nacional; puesto que sus rendimientos superaron a las TEA de las Leliqs.
- Sumando el Riesgo Público por el equivalente al 64% de los $ 280 mil millones colocados de forma neta por el gobierno en las 4 licitaciones realizadas este año.
- A su vez, en la dinámica, parte de estos fondos fueron aplicados al déficit primario (en $ 16 mil Millones, y estimado febrero entre $ 50 / 70 mil millones).
- En tanto que el resto se guardó en el BCRA: u otra absorción de pesos.
- Así, el esquema de colocación de deuda del gobierno nacional y bajos déficits primarios, le ayudan al BCRA a contraer la Base monetaria.
- Tal como se ve en el siguiente cuadro: observe la fuerte absorción fiscal ($ 132 mil millones en el año), producto de guardar pesos generados por deuda del gobierno.
- Sencillamente, las subas de tasas, colocación de deuda del gobierno, bajos déficits
primarios y absorción por parte del BCRA terminan explicando la caída de brecha. - ¿Seguirá el verano cambiario en otoño? Muy probablemente sí, salvo default al FMI.
- Esto, ya que se estima que el BCRA subiría la tasa de política monetaria (1 punto por
lo menos) en las próximas semanas, de la mano de una alta inflación esperada para
febrero (3,9%/4%) y la que se avecina para marzo y abril. - Los argumentos de alta inflación son: alza de commoditties (impactan en alimentos),
mayor crawling peg -2,7% estimado para marzo-, estacionalidades –colegios y
textiles-, subas en medicina y el inicio de aumento de tarifas públicas.
Consecuentemente, para los próximos meses, en materia financiera (u orden de las variables
relevantes para la inversión en pesos), seguimos privilegiando instrumentos con inflación
que presentan tires positivas, seguidos con letras y bonos a tasa variable o tasa fija y en la
“cola” los ajustables por dólar link.
*Economista Jefe de PPI
- Com.Ven.Var. %

