El dólar oficial arrancó julio por encima de los $1.500 y alcanzó su valor más alto en diez meses
La divisa mantuvo la tendencia alcista de junio y el mercado atribuye la suba a una menor liquidación del agro, una demanda sostenida y un contexto internacional menos favorable para los mercados emergentes.
El dólar oficial volvió a subir y alcanzó los niveles más altos desde octubre del año pasado, mientras los tipos de cambio financieros y el blue acompañaron el movimiento.
En el Banco Nación, el dólar minorista cerró en $1.510 para la venta, diez pesos por encima del martes. Según el relevamiento del Banco Central (BCRA), el promedio del sistema financiero quedó en $1.507,52, el valor nominal más alto de los últimos diez meses.
En el mercado mayorista -la referencia para el comercio exterior y las operaciones entre bancos- el tipo de cambio avanzó hasta $1.489,31, con un incremento diario cercano al 0,5%. Aun así, continúa 17% por debajo del techo de la banda cambiaria, que este miércoles se ubicó en $1.808,13.
El movimiento confirma la tendencia iniciada durante junio, cuando el dólar oficial acumuló un avance cercano al 5% luego de varios meses prácticamente inmóvil.
Los dólares financieros y el blue también subieron
Las cotizaciones alternativas replicaron el comportamiento del mercado oficial.
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Dólar MEP: $1.523,91 (+0,2%).
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Contado con Liquidación (CCL): $1.571,50 (+0,9%).
- Dólar blue: $1.525 (+$10).
El volumen negociado volvió a ser muy elevado. En el segmento mayorista se operaron USD823,9 millones, la tercera rueda consecutiva por encima de los USD 800 millones, una señal de que la demanda privada de divisas continúa muy activa.
Por qué el dólar volvió a acelerarse
Los analistas coinciden en que la suba no responde a una expectativa de devaluación brusca, sino a una combinación de factores que comenzaron a consolidarse durante las últimas semanas.
Entre ellos aparecen:
- el final de la cosecha gruesa y la menor liquidación de divisas del complejo agroexportador;
- el fortalecimiento del dólar frente a otras monedas tras el cambio de expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos;
- una mayor demanda privada de dólares;
- y la recomposición de liquidez en pesos luego de las últimas licitaciones del Tesoro.
Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital, sostuvo que el mercado "descarta una devaluación brusca", aunque prevé "un sendero de mayor dinamismo para la cotización de la divisa durante el segundo semestre".
Según el especialista, el principal interrogante dejó de ser el régimen cambiario para pasar a ser el impacto que la aceleración del dólar pueda tener sobre la inflación y la formación de precios.
El Banco Central redujo casi a la mitad las compras de reservas
El nuevo escenario también modificó la estrategia del Banco Central.
Durante junio la autoridad monetaria compró USD 1.418 millones, un monto 47% inferior al promedio registrado durante abril y mayo y el menor desde febrero.
La desaceleración se hizo todavía más evidente sobre el cierre del mes. En la última rueda de junio el organismo absorbió apenas USD 47 millones, equivalente a solo el 5,6% de un volumen récord de USD 836 millones negociados en el mercado.
El promedio diario de compras cayó desde USD 137 millones en mayo a USD 68 millones en junio, reflejando el menor margen que tuvo el Banco Central para seguir acumulando reservas sin agregar presión sobre el tipo de cambio.
Para los operadores, el cambio respondió principalmente al crecimiento de la demanda privada de dólares.
El mercado de futuros no anticipa un salto cambiario
En el mercado de futuros se negociaron contratos por el equivalente a USD 1.700 millones.
Las posiciones de corto plazo incluso registraron leves bajas, mientras que las de diciembre mostraron pequeños aumentos.
Para fin de julio, el contrato más negociado ubicó al dólar mayorista en torno a $1.507, prácticamente alineado con los valores actuales.
Esto refuerza la visión predominante entre bancos y operadores: el mercado espera una depreciación gradual del peso, pero no un salto abrupto del tipo de cambio.
La menor oferta del agro comienza a sentirse
Otro factor que explica el cambio de tendencia es la caída de la liquidación de exportaciones.
Según datos de la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) y el Centro Exportador de Cereales (CEC), durante junio el complejo agroexportador liquidó USD 3.007 millones.
La cifra representa una caída del 18% frente al mismo mes del año anterior, aunque todavía muestra una mejora del 12% respecto de mayo.
La menor oferta estacional de divisas suele comenzar precisamente durante julio, una vez finalizada la etapa más intensa de comercialización de la cosecha gruesa.
El foco ahora pasa por la inflación
El movimiento del dólar volvió a instalar una preocupación que había perdido protagonismo durante la primera parte del año: el posible traslado de la suba cambiaria a los precios.
El Gobierno mantiene la expectativa de que el Índice de Precios al Consumidor de junio, que el INDEC difundirá el 10 de julio, logre perforar el 2% mensual, algo que no ocurre desde mediados del año pasado.
Sin embargo, parte del mercado considera que una aceleración sostenida del dólar podría reflejarse sobre la inflación durante los próximos meses.
La magnitud de ese traslado dependerá, entre otros factores, del ritmo que mantenga el tipo de cambio y del comportamiento del consumo.
El carry trade perdió atractivo
El cambio de tendencia también modificó el rendimiento relativo de las inversiones financieras.
Durante junio el dólar financiero avanzó entre 4,7% y 6,1%, superando ampliamente el rendimiento de muchas colocaciones en pesos.
Plazos fijos, fondos de money market, cauciones y buena parte de los instrumentos del Tesoro quedaron por debajo de la evolución del tipo de cambio.
Eso redujo significativamente la rentabilidad de las estrategias de carry trade, que habían sido una de las apuestas predominantes durante los meses de mayor estabilidad cambiaria.
Acciones en baja y bonos más firmes
La primera rueda de julio también mostró un comportamiento dispar en el resto de los activos financieros.
El S&P Merval retrocedió más de 2%, afectado principalmente por las caídas de Grupo Supervielle, Loma Negra y Cresud.
Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street registraron pérdidas de hasta 4,6%.
Los bonos soberanos, en cambio, operaron con mayoría de subas y el riesgo país se ubica en 424 puntos básicos, luego de haber caído más de 13% durante junio tras las mejoras de calificación crediticia otorgadas por S&P y Fitch.
Qué espera el mercado para el segundo semestre
El consenso entre economistas y operadores es que el dólar ingresó en una etapa de mayor dinamismo, aunque sin expectativas de una devaluación abrupta.
La evolución dependerá de la oferta de divisas del sector exportador, la capacidad del Banco Central para seguir acumulando reservas, la política monetaria del Gobierno y el contexto financiero internacional.
Por ahora, el mercado observa un escenario de corrección gradual del tipo de cambio, con mayor volatilidad que durante la primera mitad del año, pero todavía dentro del esquema de flotación administrada establecido por el Gobierno.
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