Inversiones

Qué hacer con los pesos: ¿comprar dólar barato o apostar por tasas del plazo fijo?

Actualmente, el dólar oficial cotiza a $1.420 y la tasa de interés anual ronda en el 25%

Con el dólar oficial en torno a los $1.420 y las tasas de interés todavía en niveles elevados, muchos ahorristas vuelven a hacerse la misma pregunta: ¿conviene comprar dólares o aprovechar el rendimiento del plazo fijo? En un contexto de inflación en desaceleración y un tipo de cambio relativamente estable, la decisión no es menor.

Por un lado, el dólar sigue siendo el refugio tradicional para quienes buscan proteger su poder adquisitivo. Sin embargo, el hecho de que la divisa se mantenga "barata" en términos reales lleva a algunos analistas a considerar que, al menos en el corto plazo, el recorrido alcista podría ser limitado.

¿Comprar dólar barato o apostar por tasas del plazo fijo?

DOLAR

Con un millón de pesos, hoy se pueden comprar aproximadamente:

  • 1.000.000 / 1.420 = 704 dólares

Es decir, un ahorrista que decida dolarizarse obtendría cerca de 704,2 dólares, sin contar comisiones o recargos. La apuesta aquí es clara: esperar que el tipo de cambio suba en los próximos meses para obtener una ganancia en pesos o preservar valor frente a una eventual devaluación.

PLAZO FIJO

En cambio, la otra alternativa es invertir esos pesos en un plazo fijo tradicional. El Banco Nación ofrece actualmente una tasa nominal anual del 25%, lo que representa uno de los rendimientos más utilizados por quienes prefieren una opción conservadora.

Calculando el interés mensual aproximado:

En total, al cabo de 30 días, el ahorrista recibiría alrededor de $1.020.833.

La comparación muestra dos caminos distintos: el plazo fijo ofrece una ganancia previsible en pesos, ideal para quienes buscan rendimiento inmediato. En cambio, el dólar puede ser una cobertura frente a sobresaltos cambiarios, aunque depende de que el tipo de cambio efectivamente suba.

En definitiva, la elección entre dólar o tasa depende del perfil del inversor y del horizonte de tiempo. En un escenario de relativa calma cambiaria, las tasas aún pueden resultar atractivas, pero la historia argentina recuerda que el dólar siempre está en el radar.

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