Un repaso por los FCI de riesgo LATAM

Como opción para diversificar

Los desafíos para la región se mantienen vigentes para este nuevo año que comienza. Tras la abrupta caída del PBI de la región con la crisis del Covid-19 en 2020 (-7%), el proceso de reapertura y reactivación de la economía se aceleró durante 2021. Los factores externos como la recuperación de las economías de Estados Unidos y China, y el incremento en los precios de los commodities, favorecieron esta reactivación -hablan de una tasa del 2,6% para este año-.

No es novedad que la aceleración en el ritmo de vacunación fue también clave. De hecho, Sudamérica finalizó el año 2021 siendo la región con mayor porcentaje de población con esquema completo.

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Pero hagamos un doble clic. Otro de los desafíos que presenta la región es la inflación. Varios países han superado ampliamente sus objetivos de inflación para el 2021, escenario que llevó a ajustar la política monetaria de varios de ellos (de forma incluso más acelerada que quizás lo esperado), elevando las tasas de interés en más de una oportunidad durante el año pasado -y marcando una tendencia que se espera se mantenga en parte de este año-.

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Pero ¿dónde radica la causa? No solo en el precio de las materias primas (incluyendo la energía), sino también en las consecuencias de las políticas fiscales y monetarias expansivas llevadas a cabo durante 2020 y parte del 2021 para buscar contener los efectos de la pandemia. Sin ir más lejos, el déficit fiscal de la región (en términos generales) saltó de unos 6 puntos del PBI en 2019, a cerca de 12% -prácticamente, se duplicó-. Mientras que el 2021 y 2022 serían de ajuste (aunque gradual), al menos, según las estimaciones.

En este marco, es una realidad que la inflación es un factor de incertidumbre (o riesgo) propio de la región, la credibilidad (o un ancla fiscal) será la clave para poder estabilizar los precios, y contener las expectativas de mediano plazo.

La mira sigue sobre la política (y en particular, las elecciones de Brasil)

En el 2021, la elección presidencial en Chile fue el acontecimiento más destacado con el triunfo del candidato de izquierda Gabriel Boric, quien asumirá su cargo en marzo. Desde la visión del mercado, lo más importante será conocer al futuro ministro de Hacienda. Por ahora, resuena (fuerte) Nicolás Grau -asesor de campaña en temas económicos, y quien acompañó a Boric en su reunión con el Banco Central -.

También fue el caso de Perú que, sin poder evitar momentos de importante tensión, terminó con el triunfo también de un Gobierno de izquierda. Pedro Castillo ganó en una segunda vuelta, por una diferencia menor a 0.2 pp, a Keiko Fujimori.

Por otra parte, ya para este 2022, los ruidos políticos podrán incluso profundizarse ante las elecciones generales de Brasil y Colombia. Estas últimas serán a fines de mayo, para elegir el sucesor de Iván Duque; y si bien aún no hay definiciones de candidatos oficiales, algunas encuestas señalan como favorito a Gustavo Petro (ex alcalde de Bogotá) de la izquierda.

En el caso de Brasil, las elecciones presidenciales (y en donde se concentrará gran parte de la atención de la región) se llevarán a cabo en octubre. Posiblemente estemos nuevamente ante una elección polarizada, con el enfrentamiento del actual presidente Jair Bolsonaro y el líder del PT y ex presidente Lula Da Silva.

Estrategias que se readaptaron (y buscan mantener su atractivo)

En la medida que el mercado de deuda latinoamericano sigue creciendo, la tendencia de los fondos locales es inversa. Las regulaciones, principalmente, han imposibilitado a la industria, seguir el ritmo del desarrollo del mercado de deuda de la región. Las limitaciones en cuanto al armado de carteras, y al acceso de dólar divisa - sobre todo por parte de los minoristas- ha impactado directamente sobre el patrimonio de estos fondos.

Hoy estos fondos tan solo representan el 4% del total de la industria -que ya supera los $3.5 billones en Activos Bajo Administración (AUM)-, cuando llegaron a superar el 10% en la primera mitad del 2019 (cuando fueron una vía de escape del riesgo argentino). No obstante, siguen ponderando más del 60% del patrimonio de las opciones en dólares.

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Mientras que, en cuanto a estrategias (para no seguir perdiendo terreno, y en un contexto de tasas bajas a nivel global), las carteras han ido reduciendo posición a Chile (bonos soberanos) y sumando exposición en Brasil (bonos corporativos) en busca de mayores rendimientos -y sacrificando el perfil conservador de los portfolios-.

En el último tiempo, también Paraguay ha ido ganando terreno, en el marco de carteras que comenzaron a incorporarlo hace meses atrás otros riesgos por fuera de Brasil y Chile es post de ganar atractivo (y diversificación dentro de lo permitido por la regulación).

Otro punto a considerar y que, si se lee desde estas ponderaciones, tiene foco en el cortoplacismo de las carteras. En su mayoría, los papeles mantienen vencimientos entre este y el próximo, con lo que son estrategias que en general van entre 1 y 2 años de duration.

Retorno vs. benchmark

En cuanto a rendimientos, fue un año complicado. Los FCI identificados con riesgo LATAM mostraron en promedio un retorno levemente negativo (- 0,2%), muy lejos de los rendimientos alcanzados en 2019 y 2020 del 4,9% y 2,3% respectivamente. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la dispersión entre las diferentes opciones fue importante, en el marco de un cuadro que se observa que algunas estrategias ganaron 2% y otras perdieron entre 2/4%.

Es importante entender que, estas carteras se mantuvieron defensivas, más aún si consideramos la performance del EMBI Latino (Emerging Markets Bonds Index) -es el principal indicador de Riesgo País e identificado como benchmark- que, en igual periodo, retrocedió un 5,5%. Incluso, la performance de Brasil y Chile fue aún peor mostrando una caída del 21,9% y del 6,9%, respectivamente, afectados principalmente por el contexto político de ambos países.

 

*Team Leader de FCI