Wall Street sufrió su peor jornada desde octubre y el Nasdaq se hundió 4,18%
El sólido empleo de mayo borró las expectativas de un recorte de tasas, golpeó a los semiconductores y cortó nueve semanas de avances del S&P 500.
Wall Street llegó al viernes después de nueve semanas de avances casi ininterrumpidos. Las grandes tecnológicas habían empujado a los principales índices hasta nuevos máximos y los fabricantes de semiconductores acumulaban algunas de las mayores ganancias del mercado. Un informe laboral más fuerte de lo previsto alcanzó para romper la racha.
La economía de EEUU creó 172.000 empleos no agrícolas en mayo, más del doble de los 85.000 esperados por los analistas. El dato confirmó la fortaleza del mercado laboral, pero eliminó las expectativas de un recorte cercano de tasas por parte de la Reserva Federal. Los inversores reaccionaron con una venta masiva que se concentró sobre las acciones que más habían subido.
El Nasdaq Composite, dominado por compañías tecnológicas, perdió 1.121,53 puntos, equivalentes a un 4,18%, y cerró en 25.709,43 unidades. Fue su peor caída porcentual diaria desde abril de 2025.
El S&P 500 retrocedió 200,57 puntos, un 2,64%, hasta las 7.383,74 unidades, y puso fin a su serie de nueve semanas consecutivas de avances, la más extensa desde diciembre de 2023. El Dow Jones cedió 695,15 puntos, un 1,35%, y terminó en 50.866,78 unidades.
El dato que cambió las apuestas sobre las tasas
El informe del Departamento de Trabajo mostró también que la tasa de desempleo se mantuvo en 4,3%. La lectura ofreció una señal favorable sobre la actividad económica, pero dejó a la Fed con menos margen para reducir el costo del dinero.
"Cualquier esperanza de un recorte de tasas de la Fed quedó eliminada en la práctica con el sólido informe de empleo de esta mañana", afirmó Ronald Temple, estratega jefe de mercado de Lazard.
La reacción apareció de inmediato en el mercado de bonos. El rendimiento del Tesoro a diez años subió a 4,54%, desde el 4,50% previo al informe. La tasa a dos años, más sensible a las decisiones de política monetaria, saltó de 4,04% a 4,16%.
Los mercados financieros pasaron a asignar una probabilidad del 42,7% a una suba de tasas en la reunión de diciembre, según la herramienta FedWatch de CME.
El cambio de expectativas llegó a menos de dos semanas del encuentro de política monetaria previsto para el 16 y 17 de junio, el primero bajo la presidencia de Kevin Warsh. Los analistas esperan que el organismo mantenga las tasas sin modificaciones, pese a la presión de Donald Trump para reducir los costos de endeudamiento.
El dique se rompió sobre las tecnológicas
La presión se concentró sobre el sector que había conducido la escalada bursátil de las últimas semanas. Las acciones tecnológicas del S&P 500 cayeron un 5,8%, mientras que el índice de semiconductores de Filadelfia sufrió su peor jornada desde marzo de 2020.
En una sola rueda, el derrumbe borró más de USD 1 billón de valor bursátil entre las compañías fabricantes de chips.
Nvidia, la empresa de mayor capitalización del mercado, cayó un 6,2%. Intel, Micron, AMD y Broadcom perdieron entre 7,9% y 13,3%.
"Después de la racha récord que vimos durante las últimas nueve semanas en acciones, específicamente en tecnología y semiconductores, hoy se rompió el dique", señaló Ryan Detrick, estratega jefe de mercado de Carson Group.
Detrick vinculó el golpe con el nuevo escenario para la Fed y con la decisión de los inversores de desprenderse de los grandes ganadores del año. Ohsung Kwon, estratega jefe de acciones de Wells Fargo, apuntó también al exceso acumulado en las cotizaciones.
"La reacción del mercado estuvo más impulsada por el posicionamiento que por los fundamentos. El sector de semiconductores estaba extremadamente sobrecomprado", sostuvo Kwon, quien descartó que la caída marcara el final del ciclo alcista para esas compañías.
De Meta a las criptomonedas, una caída extendida
El castigo se extendió al mercado de chips. Meta perdió cerca de un 6% después de que un informe señalara que la compañía podría evaluar una nueva emisión de acciones para financiar sus inversiones en infraestructura de inteligencia artificial.
Lululemon Athletica se hundió un 8,6% tras reducir su previsión anual de ganancias y anticipar resultados para el segundo trimestre inferiores a las estimaciones de Wall Street.
Cooper Companies escapó al clima general y avanzó un 8,6% después de superar las previsiones del mercado para sus resultados trimestrales.
Las compañías vinculadas con las criptomonedas tampoco encontraron refugio. Coinbase cayó un 7,1% y Strategy perdió un 6,9%, arrastradas por un retroceso del 4,1% en el precio del bitcoin.
La profundidad de la venta quedó reflejada en todo el mercado. En la Bolsa de Nueva York, las acciones en baja superaron a las que avanzaron por una relación de 3,14 a uno. En el Nasdaq, 3.737 compañías cerraron en terreno negativo y solo 1.074 consiguieron subir.
El volumen negociado alcanzó los 22.890 millones de acciones, por encima del promedio de 20.290 millones registrado durante las veinte ruedas anteriores.
El petróleo bajó entre promesas y amenazas
Mientras las acciones tecnológicas se desplomaban, los precios del petróleo también retrocedieron. El Brent para entrega en agosto cayó un 2,04%, hasta los USD 93,09, y el West Texas Intermediate para julio perdió un 2,69%, hasta los USD 90,54.
La baja reflejó, en parte, la expectativa de que las negociaciones entre Washington y Teherán permitieran destrabar el tránsito de crudo por el estrecho de Ormuz. Trump afirmó que las conversaciones podrían definirse durante el fin de semana.
Las señales diplomáticas convivieron con nuevos episodios de tensión. Irán reafirmó su apoyo a Hezbolá y exigió la retirada de las tropas israelíes del sur del Líbano. Teherán también aseguró que lanzó "misiles de advertencia" contra dos embarcaciones estadounidenses en el mar de Omán, una versión que Washington negó.
El ejército de EEUU anunció, además, el decomiso de un petrolero sancionado por transportar crudo iraní.
Fiona Cincotta, analista de Forex, advirtió que la cuestión central para el mercado no reside solo en la continuidad de las negociaciones, sino en su capacidad para generar un aumento significativo de la oferta.
Mientras Ormuz permanezca cerrado, los operadores conservarán una prima de riesgo geopolítico sobre el petróleo. La presión energética ya dejó una marca sobre los precios: una medición seguida por la Fed mostró una inflación del 3,8% en abril, la mayor en dos años.
Wall Street cerró así una semana de extrema volatilidad con una imagen opuesta a la que había sostenido durante más de dos meses: las acciones que empujaron al mercado hacia sus máximos terminaron al frente de la caída.
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