Chet Baker grabó en vida alrededor de 100 discos. Luego de su misteriosa muerte, más de 30 años atrás y nunca debidamente esclarecida al caer por la ventana de un hotel de Amsterdam, se editaron varios más. Y el resurgimiento del vinilo le añadió otro impulso a la fiebre de reediciones de este ángel del jazz, trompetista y cantante, convertido hoy en figura de culto dentro y fuera del género.

El sello Craft Recordings acaba de lanzar una caja de lujo con cinco vinilos, cuatro de ellos emblemas de las sesiones de Riverside, a fines de los 50, más un disco de tomas alternativas e inéditas que justifica la inversión.

Con el título The Legendary Riverside Albums, se agrupan cuatro grandes éxitos de Chet, a saber: It could happen to you (Chet Baker signs); Chet Baker in New York; Chet y Chet Baker plays the best of Lerner and Loewe. El quinto disco, como se dijo, es la novedad.

Las grabaciones tuvieron lugar durante un año de transición para Chet, (entre 1958 y 1959), luego de que ya había experimentado sus primeros problemas serios con las drogas. Venía de un período dorado para su carrera, que no se repetiría: era considerado una estrella, incluso más allá del público de jazz, con una voz frágil, casi andrógina y un sonido en su trompeta que acaso buscara emular el fraseo de la voz humana. Recibía premios y distinciones en las revistas especializadas y se le auguraba un futuro promisorio.

Más tarde su vida dio un giro a causa de sus adicciones y terminó convirtiéndose en artista de culto, con recurrentes problemas económicos y alteraciones emocionales.

En estos discos de Riverside se puede escuchar su voz en el primero de ellos y en el de tomas alternativas. Aún era joven cuando los grabó unos 30 años- y la delicadeza de sus líneas vocales casi no se había erosionado.

Chet Baker in New York y Chet son dos discos de alto valor musical. En el primero lo rodearon instrumentistas de la talla de Johnny Griffin en saxo, Al Haig en piano, Paul Chambers en contrabajo y Philly Joe Jones en batería. Por entonces, Chet se mostraba obsesionado con el sonido que exhibió Miles Davis en Birth of the Cool, pero lejos estaba de imitarlo.

En el siguiente álbum, Chet, el trompetista logró la cumbre en su interacción con el pianista Bill Evans, quien por entonces se hallaba en un período vital de su recorrido. También participó en el disco el saxo barítono Pepper Adams. Para muchos críticos, se trata de una de los mejores trabajos de Chet.

Finalmente, el disco en tributo a la música de los creadores de My Fair Lady seguramente está un paso atrás, pero también tiene su encanto.

Tras esta última grabación su vida se complicaría. Trastornos, arrestos y expulsiones de distintos países de Europa comenzarían a encadenarse hasta su muerte. Nunca dejó de grabar y hasta permitió que lo registraran en vivo. Esta nueva caja, que incluye un cuadernillo de lujosa edición, rescata discos infaltables en cualquier colección.

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