Como la mareas, los ánimos van y vienen en esta segunda ola de Coronavirus. El cansancio y el miedo se alzan por momentos con el aumento de los contagios. Pero hay herramientas que se pueden aplicar en nuestra rutina para mantenernos a flote hasta que el panorama se calme.

Las sensaciones no son las mismas que el año pasado cuando todo era nuevo y el encierro era mayor. "Hay un nivel mayor de aceptación, de entender que hay que aceptar. Pero también hay mucha fatiga, cansancio, agotamiento mental. Eso no necesariamente se traduce en que la gente deje de cuidarse. Impacta en su estado emocional, en el malestar subjetivo", señala el Dr. Fernando Torrente, Psicólogo de Fundación INECO . Según explica, el centro realizó una investigación a fines de marzo de este año, cuando el murmullo de la nueva ola apenas empezaba a hacerse oír, para ver qué tan consciente era la población de los riesgos. "Respecto al estado de animo de las personas vimos que hay un grupo de gente que sigue con un malestar importante pero tal vez no en niveles tan altos como el año pasado. Por otro lado, la mayoría ve el riesgo claramente", señala. 

El estudio mostró que casi 70% de las personas estaban preparadas para aceptar mayores restricciones que las que existían antes de la encuesta.

"Las personas se encuentran un poco más adaptadas. Aprendimos a vivir en pandemia, a convivir con el riesgo, con lo bueno y con lo malo que eso tiene: para algunos implica tal vez no cuidarse tanto", agregó Torrente.

Por su parte, la pscicoterapeuta Diana Wang, especialista en vínculos, describe respecto a este momento: "No se parece a nada esto, no se parece a otra cosa a la que uno pueda aferrarse. Uno de los temas es que no tenemos una estructura previa. Todo dependerá de la característica previa de cada persona. Esta segunda ola nos agarra cansados, hartos. Pero las emociones y sentimientos tienen que ver con como somos y como vivimos". En ese sentido, la especialista aporta una de las claves: "Hay algo que funciona siempre en distintas situaciones, cuando a uno le pasa algo, cuando uno es sujeto de las circunstancias que no elegimos: pensar qué hacemos con lo que nos pasó. Uno puede sentir que tiene el mundo en contra o reinventarse. ¿Qué es lo que siempre soñé hacer? Canta, baila, pinta, borda, escribe, dibujar", propone. 

Reflexiona además acerca de las posibilidades del momento. "Vivimos acosados por el 'hay qué, tengo que´. Uno no se hace la pregunta: en qué estoy, qué me pasa, qué quiero. Esto es un excelente momento para hacer esa preguntas. Sacarlo para afuera, hablarlo con alguien, escribirlo. Ese tipo de emociones si las guardás te lastiman por dentro. Al sacarlo, podés hacer algo con eso", explica.

Música y movimiento

Ejercicio físico, charla, lectura, escuchar música, bailar: los especialistas mencionan ejemplos de recursos que pueden ser útiles en este tiempo incierto. 

"Aprendimos ya que hay cosas que podemos hacer para cuidar el bienestar y no son riesgosas. El contacto social seguro al aire libre o por zoom que es mejor que no tenerlo. El cuidado del cuerpo con actividad física, mejora el ánimo", apunta el Dr. Torrente. 

Destaca la importancia de construir "experiencias de gratificación": "El bienestar depende de mantener las emociones negativas lo más reducidas posibles. Aprender a ser tolerantes. Buscar las cosas que nos gustan, que nos divierten y nos hacen bien. Mantener espacios regulares para eso", explica.

Respecto a la música y bailar, por ejemplo, indica que es un excelente modulador de emociones positivas, mejora los estados de ánimo por eso se usa como terapia. Menciona además el mantener espacios de aprendizaje. "Tiene un efecto positivo desde el punto cognitivo, es estimulante y provoca mayor plasticidad en el cerebro. Además mejora el ánimo y la autoestima porque lo vivimos como un logro", agrega.

Ricardo Antonowicz, Psicólogo y jefe de servicio de Psicología del Sanatorio Municipal Dr. Julio Méndez, considera que en este momento prima la incertidumbre y aparecen emociones como el miedo. "El miedo es bueno, nos ayuda a protegernos, nos defiende. Pero cuando el miedo es excesivo se transforma en terror. También estamos soportando mucho tiempo de estrés que es una preparación normal del cuerpo para preparar a una emergencia. Pero cuando ponemos a nuestro cuerpo en una situación de demanda exagerada y de demanda continua nos hace mal".

Comparte algunas ideas para afrontar el momento. "Primero, realizar alguna actividad física. Por otro lado, contar los problemas a alguien que nos pueda tranquilizar, que nos ayude. Hablar es la primera recomendación que doy a la gente. Caminar, escuchar música, tratar de evitar informaciones que te afecten. La risa, tiene efecto de sorpresa que nos da alegría. Uno de los problemas es que estamos perdiendo la risa. Es contagiosa y ahora está tapada por el barbijo".

Como recomendación general, Torrente apunta la importancia no apagar toda actividad porque después es más difícil volver. "Usar el aprendizaje del año pasado", destaca.