¡Atención!

Las 7 señales que podrían indicar una infidelidad, según un especialista en lenguaje corporal

Algunos cambios de comportamiento pueden convertirse en señales de alerta cuando se apartan de las conductas habituales. Un experto explicó qué aspectos conviene observar y por qué el contexto siempre resulta fundamental antes de sacar conclusiones. Los detalles, en la nota.

Las relaciones de pareja suelen atravesar distintas etapas y cambios a lo largo del tiempo. Sin embargo, cuando ciertas conductas comienzan a modificarse de forma repentina, muchas personas se preguntan si existe algún motivo detrás de esas actitudes. En ese contexto, el análisis del lenguaje corporal y de la comunicación no verbal aparece como una herramienta que puede ayudar a detectar comportamientos fuera de lo habitual.

El especialista en oratoria y comunicación Franco Pisso explicó cuáles son las señales que, según su experiencia, pueden estar asociadas a una infidelidad. De todos modos, aclaró que ningún gesto aislado confirma un engaño y que lo importante es analizar los cambios respecto de la conducta habitual de cada persona, lo que denomina "línea base".

Además, citó un estudio de Ipsos que indica que el 35% de los hombres y el 26% de las mujeres reconocieron haber sido infieles al menos una vez.

La importancia de observar los cambios de conducta

Antes de enumerar las señales, Pisso hizo una aclaración clave: el verdadero indicador no es un gesto puntual, sino una modificación sostenida del comportamiento cotidiano.

Según explicó, muchas personas pueden mostrar determinadas actitudes por estrés, problemas laborales o situaciones personales, por lo que siempre es necesario comparar esos comportamientos con la forma habitual de actuar.

Solo cuando aparecen cambios significativos y repetidos en el tiempo es posible prestar mayor atención a esas conductas.

1. Gestos de rechazo al hablar de la pareja

Una de las primeras señales mencionadas por el especialista son las llamadas microexpresiones de asco y desprecio.

Según explicó, estos gestos pueden aparecer mientras una persona habla de su pareja o interactúa con ella y reflejan sentimientos de rechazo o superioridad.

Estas expresiones suelen manifestarse mediante una contracción desigual del rostro o el cierre de las fosas nasales, señales que forman parte del estudio del lenguaje corporal.

2. Un cambio repentino en la imagen personal

Otro comportamiento que puede llamar la atención es una preocupación excesiva por la apariencia física cuando antes eso no formaba parte de la rutina.

Pisso aclaró que el problema no es cuidar la imagen, sino cuando el cambio resulta completamente inesperado.

Como explicó de forma gráfica: "Si vos siempre fuiste un desprolijo y de repente salís y sos Rosa, ahí está el quilombo".

3. Horarios diferentes y actividades difíciles de explicar

Las modificaciones repentinas en la rutina también pueden convertirse en una señal de alerta.

El especialista sostuvo que mantener una relación paralela requiere tiempo y espacio, por lo que suelen aparecer salidas más largas de lo habitual o actividades cuya duración resulta difícil de justificar.

Incluso ejemplificó con humor: "Si tardás nueve horas en ir al supermercado, es posible que estés haciendo algo más que ir al supermercado".

4. Más privacidad con el teléfono y las contraseñas

El hermetismo con los dispositivos electrónicos es otro de los puntos que destacó.

Cambiar contraseñas, crear nuevas cuentas o negarse constantemente a prestar el celular para cualquier situación cotidiana pueden representar un cambio importante respecto del comportamiento anterior.

Para Pisso, cuando una persona no tiene nada que ocultar, generalmente no siente la necesidad de modificar de forma tan drástica esos hábitos.

5. Molestia ante preguntas simples

Otra señal que mencionó tiene que ver con las reacciones exageradas frente a consultas habituales.

Preguntas sencillas como "¿Cómo estuvo tu día?" pueden generar respuestas defensivas o enojo cuando alguien intenta ocultar determinada información.

En ese sentido, el especialista sostuvo que "esas actitudes están queriendo esconder algo... omitir es mentir", ya que muchas veces el malestar aparece como un mecanismo para evitar profundizar una conversación.

6. La llamada regla de los 15 días

Pisso también hizo referencia a un dato que, según explicó, suele observarse en muchos casos de infidelidad.

De acuerdo con su experiencia, la persona que mantiene una relación paralela suele encontrarse con ese tercero en un período que no supera las dos semanas.

Por ese motivo señaló que "la persona que está siendo infiel normalmente ve a ese tercero o a esa tercera en un período no mayor a 15 días", y aseguró que esa es una de las razones por las que muchos detectives privados trabajan durante lapsos de entre 10 y 18 días.

7. Una preocupación constante por el celular

La última señal vuelve a tener como protagonista al teléfono móvil.

Llevarlo permanentemente encima, dejarlo siempre boca abajo o negarse sistemáticamente a prestarlo pueden representar, según el especialista, comportamientos que merecen atención cuando no formaban parte de la rutina anterior.

En palabras de Pisso, existe "una preocupación excesiva con el teléfono y eso es una muestra de que hay algo que no se quiere mostrar".

Por qué estas señales no confirman una infidelidad

A pesar de enumerar estos comportamientos, el especialista insistió en que ninguno de ellos constituye una prueba definitiva de un engaño.

Por el contrario, explicó que todas estas conductas deben interpretarse teniendo en cuenta el contexto y la llamada línea base, es decir, la forma habitual de actuar de cada persona.

Un cambio de trabajo, problemas familiares, estrés o dificultades personales también pueden provocar modificaciones en los hábitos cotidianos sin que exista una infidelidad.

La comunicación sigue siendo la herramienta más importante

Como conclusión, Franco Pisso remarcó que el mejor camino para resolver las dudas dentro de una relación continúa siendo el diálogo.

Antes de sacar conclusiones apresuradas, el especialista recomendó conversar abiertamente con la pareja, expresar las inquietudes y analizar si realmente existen cambios significativos en el comportamiento habitual. Según explicó, observar el lenguaje corporal puede aportar información valiosa, pero solo la comunicación sincera permite comprender qué está ocurriendo y evitar que los malentendidos terminen afectando el vínculo.

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