Por qué hacemos cábalas durante el Mundial, según la psicología
Millones de personas repiten los mismos rituales antes de cada partido de la Selección argentina sin saber que detrás de esas costumbres existe una explicación vinculada al funcionamiento de la mente. Los detalles, en la nota.
Cada Copa del Mundo trae consigo una tradición que parece tan inseparable del fútbol como la pelota misma: las cábalas. Antes de que ruede el balón, muchos hinchas ya tienen decidido qué camiseta usarán, dónde verán el partido, con quiénes compartirán el momento o qué pequeño ritual repetirán para "no romper la racha".
En la Argentina, estas costumbres atraviesan generaciones y resurgen con más fuerza cada vez que juega la Selección argentina. Aunque todos saben que ninguna de esas acciones puede modificar lo que sucede dentro de la cancha, millones de personas las repiten convencidas de que forman parte de la experiencia mundialista. Detrás de ese fenómeno, la psicología encuentra una explicación vinculada con la necesidad humana de enfrentar la incertidumbre.
Cómo nació el concepto de cábala
Mucho antes de asociarse al deporte, la palabra cábala tenía un significado completamente distinto.
Su origen se encuentra en la tradición mística del judaísmo medieval, donde hacía referencia a un conjunto de enseñanzas espirituales dedicadas a estudiar el universo, el alma humana y el simbolismo de las letras hebreas y los números. De hecho, el término significa "tradición" o "recepción".
Con el paso de los siglos, especialmente en Argentina, el significado evolucionó hasta transformarse en sinónimo de rituales o supersticiones destinados a atraer la buena suerte. El fútbol terminó convirtiéndose en el escenario ideal para que esa nueva interpretación se hiciera popular.
La explicación psicológica detrás de las cábalas
Para el psicólogo conductista Ignacio Suárez, este tipo de comportamientos no nacieron con el deporte, sino que forman parte de la manera en que las personas interpretan el mundo desde tiempos muy antiguos.
Según explicó, "literalmente yo te diría que el origen de las cábalas es el origen del ser humano o hasta de la especie animal", ya que existe una tendencia natural a relacionar determinadas acciones con resultados posteriores, aun cuando entre ambos no exista un vínculo real.
Como ejemplo mencionó una de las cábalas más repetidas por los hinchas argentinos en los últimos años: colocar un papel con el nombre de Kylian Mbappé dentro del freezer durante un Mundial.
El especialista aclaró que esa acción no afecta el rendimiento del futbolista francés, aunque sí genera una asociación simbólica en quien la realiza. En otras palabras, el cerebro interpreta que ese pequeño ritual puede contribuir al resultado deseado.
Por qué los rituales reducen la ansiedad
La necesidad de hacer una cábala aparece especialmente cuando las personas enfrentan situaciones que no pueden controlar.
Durante un partido del Mundial, los hinchas viven cada jugada con intensidad, pero saben que no tienen ninguna posibilidad de influir directamente en lo que sucede dentro del campo de juego.
Para Suárez, esa falta de control despierta ansiedad.
Según explicó, "la ansiedad en el cuerpo se percibe con incomodidad, ya que es una emoción desagradable". Frente a esa sensación, el cerebro busca herramientas que ayuden a recuperar cierta tranquilidad.
En ese contexto aparecen las cábalas. Aunque no modifican el resultado deportivo, sí generan alivio emocional porque ofrecen la sensación de estar haciendo algo para colaborar con el objetivo.
Como resume el especialista, la verdadera función del ritual no es cambiar el partido, sino cambiar cómo se siente la persona mientras espera el resultado.
Más que supersticiones: una costumbre que une a los hinchas
En el fútbol argentino las cábalas rara vez son individuales.
Hay familias que mantienen intacta la ubicación de cada integrante frente al televisor, grupos de amigos que preparan siempre la misma comida y personas que conservan la misma camiseta durante toda la competencia.
Más allá de las diferencias entre cada ritual, todos comparten un mismo objetivo: transformar la espera en una experiencia compartida.
Para Suárez, cuando estas prácticas se viven como parte del juego también fortalecen el sentido de pertenencia y permiten que los hinchas sientan que forman parte de algo mucho más grande que un simple partido.
Bilardo, Kiricocho y la historia más famosa del fútbol argentino
Hablar de cábalas también implica hablar de Carlos Salvador Bilardo, uno de los máximos referentes de esta tradición dentro del fútbol argentino.
El entrenador campeón del mundo en 1986 hizo célebres muchas de sus costumbres, aunque él prefería definirlas simplemente como hábitos.
Entre las historias más conocidas aparece la de Juan Carlos "Kiricocho", un simpatizante de Estudiantes de La Plata al que se le atribuía una curiosa mala suerte.
Según la leyenda, Bilardo comenzó a enviarlo a los entrenamientos de los equipos rivales porque cada vez que aparecía algún futbolista terminaba lesionado.
Con el tiempo, la palabra "Kiricocho" dejó de ser una historia local para convertirse en una expresión habitual dentro del fútbol internacional. Jugadores como Diego Maradona y Diego Simeone ayudaron a difundirla durante su paso por España y hoy todavía se escucha en competencias como la Champions League o la Eurocopa.
La diferencia entre una rutina y una cábala
No toda acción repetitiva responde a una superstición.
El psicólogo explicó que muchos deportistas realizan siempre los mismos movimientos antes de ejecutar una jugada porque eso favorece la concentración.
Uno de los ejemplos más conocidos es Cristiano Ronaldo, quien mantiene una secuencia prácticamente idéntica antes de patear un tiro libre.
La diferencia está en la creencia. Mientras una rutina ayuda a enfocarse, una cábala supone que el resultado depende directamente de cumplir ese ritual.
Suárez ilustró esa diferencia con el caso de un futbolista que utiliza siempre una pulsera roja porque cree que le trae suerte. Si un día la pierde y piensa que por eso jugará mal, probablemente termine desconcentrándose, aunque el problema no sea la ausencia de la pulsera sino la ansiedad que esa idea le provoca.
Cuándo una cábala deja de ser inofensiva
Los especialistas coinciden en que estos rituales pueden ser beneficiosos cuando ayudan a disminuir la ansiedad o simplemente aportan diversión durante un evento tan movilizante como un Mundial.
Sin embargo, dejan de ser saludables cuando generan angustia o la persona siente que está obligada a cumplirlos para evitar una consecuencia negativa.
En ese sentido, Suárez explicó que las cábalas "tienen un vínculo con darnos seguridad en aquellas cosas que no podemos controlar", aunque remarcó que es importante entender que el resultado nunca depende de ellas.
Mientras el ritual conserve su carácter simbólico, puede convertirse en una forma más de disfrutar el fútbol. El problema aparece cuando deja de ser una costumbre y pasa a convertirse en una necesidad.
Un fenómeno que sigue vigente en cada Copa del Mundo
El Mundial 2026 volvió a demostrar que las cábalas forman parte del ADN futbolero argentino. Algunas se transmiten de generación en generación, otras nacen entre amigos y muchas surgen en las redes sociales hasta convertirse en tendencias.
Más allá de la superstición, estos rituales cumplen una función emocional muy concreta: ayudan a sobrellevar la incertidumbre, reducen la ansiedad y hacen que los hinchas sientan que participan, de alguna manera, en un resultado que en realidad se define a miles de kilómetros. Quizás por eso sobreviven con el paso del tiempo y reaparecen en cada Mundial, recordando que el fútbol no solo se juega dentro de la cancha, sino también en la forma en que millones de personas lo viven y lo sienten.


