Durante la gran apertura de "Bored & Hungry" en abril, la hamburguesería ubicada en California no solo adoptó la estética de las criptomonedas y los NFT (Tokens no Fungibles), también se metió de lleno en los pagos con este tipo de activos digitales. Sin embargo, tres meses después, y criptocrash mediante, parece que ya no es el caso. 

Mientras un cajero acomoda bolsas de papel con el logo del local, unos menús cuelgan encima de su cabeza. Por un lado, las opciones a base de carne, por el otro, las alternativas veganas. En ambos casos, los precios están exclusivamente en dólares.

No hay rastros de Ethereum ni de Apecoin, las dos criptomonedas con las que su fundador, Andy Nguyen, se jactaba de aceptar pagos en una decisión sin precedentes en el sector de la comida rápida. Consultado por Los Angeles Times sobre la decisión, el dueño se negó a responder

Con ambas criptomonedas cayendo entre 20% y 30% desde principios de abril y experimentando oscilaciones intradiarias de dos dígitos, sería entendible que cualquier empresa se muestre reacia a aceptarlas.

De todas maneras, casi tres meses después de su apertura, es difícil encontrar clientes interesados por la temática del restaurante.

“Sí, Ethereum es una moneda con la que podés intercambiar NFT y esas cosas, pero en cuanto a comprar comida y todo eso, tal vez no sea lo mejor”, explico Marc Coloma, un comensal de Bored & Hungry y entusiasta cripto. “La gente quiere conservar su Ethereum, no van a querer usarlo”.

Por su parte, Michael Powers, de 46 años, viene mucho a Bored & Hungry, con una frecuencia de dos o tres veces por semana, estimó. Sin embargo, aunque la temática de los simios fue lo primero que lo atrajo, no sabía su vínculo con los NFT hasta que sus hijos se lo explicaron.

De hecho, Powers ya había incursionado en el pasado con las criptomonedas, más precisamente en Dogecoin, el activo digital promovido por Elon Musk. La inversión no terminó bien y no planea volver a intentarlo. “Me harté de las criptomonedas”, dijo, aunque no de las "cripto hamburguesas".

Otra cliente, Lindsey, de 33 años, dijo que no sabía nada sobre criptomonedas, vino a Bored & Hungry porque es fanática de las hamburguesas veganas que ofrece. Sin embargo, la temática del restaurante hizo que quisiera aprender más sobre el ecosistema cripto: “Estoy bastante fuera de ese mundo, así que definitivamente voy a ir a casa y googlear sobre el tema”.