El candidato del Partido Liberal Social (PSL) Jair Bolsonaro ganó ayer la presidencia del Brasil, prometió "cambiar el destino" del país y arrancar a la principal potencia de América Latina de la influencia "del socialismo y del extremismo de izquierda". Tras el triunfo de Bolsonaro, sólo quedan en la región dos gobiernos de izquierda: el de Bolivia, con Evo Morales a la cabeza, y el de Uruguay, con Tabaré Vázquez.

"Juntos vamos a cambiar el destino de Brasil", afirmó el excapitán del Ejército de 63 años en un discurso por las redes sociales, con tono marcial y referencias religiosas, transmitido por la televisión, luego de confirmarse su triunfo sobre el candidato de la izquierda, Fernando Haddad, por un 55,29% de los votos frente al 44,71% de su opositor. "No podemos seguir coqueteando con el socialismo, el comunismo, el populismo y el extremismo de izquierda", agregó.

"Ustedes serán mis testigos de que este gobierno será un defensor de la Constitución, de la democracia y la libertad. Es una promesa no de un partido, no es la palabra de un hombre, es un juramento ante Dios", afirmó en un video difundido por Facebook y transmitido por la televisión en el que estuvo acompañado de su esposa Michelle y con tres libros en la mesa: la Biblia, la Constitución brasileña y una biografía de Wiston Churchill.

"Todos sabíamos para dónde Brasil estaba yendo. Lo que más quiero es seguir los lineamientos de Dios (à) Tenemos todo para ser una gran nación. Tenemos condiciones de gobernabilidad; todos los compromisos serán cumplidos", declaró Bolsonaro en un discurso marcado por referencias religiosas.

Tras la declaración, que se realizó en un ambiente privado de un hotel en Río de Janeiro, el presidente electo salió a saludar a la multitud que lo aclamaba. Tras escuchar la oración de un pastor habló con la prensa y sus seguidores.

Minutos más tarde, el derrotado Haddad se presentó ante sus seguidores para brindar un discurso en el que pidió que se respete a sus "45 millones" de votantes pero reconoció que "la mayoría de la gente tiene otro proyecto de país en la cabeza".

El candidato del Partido de los Trabajadores manifestó también: "vivimos un periodo en el que las instituciones están puestas a prueba, pero seguimos con la cabeza en alto", expresó el candidato según El País de España.

El impulso decisivo para Bolsonaro fue el rechazo al izquierdista Partido de los Trabajadores ( PT) que dirigió a Brasil durante 13 de los últimos 15 años y fue desbancado de la presidencia con un impeachment a Dilma Rousseff hace dos años, en medio de la peor recesión y el mayor escándalo de sobornos y corrupción en la historia del país, motorizado por la Operación Lava Jato.

Su rival Haddad se postuló en representación del encarcelado fundador del PT y expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pero no logró alcanzar al candidato de extrema derecha después de la primera ronda hace tres semanas.

El legislador prometió combatir la inseguridad en las ciudades y el cinturón agrícola de Brasil dándole a la policía más autonomía para disparar a delincuentes armados, y facilitar que los ciudadanos brasileños compren armas, una demanda de uno de sus mayores partidarios, el poderoso lobby de los agricultores.