El gobierno de Brasil habilitó que se pueda tratar a los enfermos afectados por el coronavirus (Covid-19) con cloroquina e hidroxicloroquina, aun cuando no hay pruebas científicas que avalen su efectividad.

El protocolo que permite que ambos medicamentos (usados para la malaria y el paludismo) sean usados en todos los pacientes con Covid-19, incluso en la fase inicial de la enfermedad, fue publicado por el Ministerio de Salud, a cargo de manera interina del general Eduardo Pazuello, especialista en logística.

La cloroquina "es una esperanza, como relataron muchos de los que la usaron", escribió el presidente Bolsonaro en las redes sociales, y agregó que Brasil, el país con más casos y contagios de coronavirus de América Latina, sufre "días difíciles".

El propio Bolsonaro presionó para que se extendiera la aplicación del medicamento, pese a que su eficacia aún no ha sido demostrada científicamente, y además pueden tener graves efectos colaterales, como arritmia cardíaca.

El protocolo anterior revocado por el exministro de Salud, Nelson Teich, preveía el suministro de cloroquina tan sólo en casos graves y críticos, ingresados en cuidados intensivos. Los nuevos lineamientos, sin embargo, autorizan el uso de cloroquina combinado con azitromicina, en dosis diferentes según el avance del estado de salud de la persona y bajo supervisión médica.

Este protocolo fue desaconsejado por la Asociación de Medicina Intensiva Brasileña, la Sociedad Brasileña de Infectología y la Sociedad Brasileña de Neumología.

La cloroquina y la hidroxicloroquina son medicaciones con efectividad comprobada para tratar la malaria. Su uso en pacientes con coronavirus despertó controversia en el mundo científico y es alentado también por el presidente estadounidense, Donald Trump, uno de los principales negacionistas de la peligrosidad del coronavirus.

La noticia de su autorización en Brasil llega dos días después de que Trump hiciera público que toma de forma preventiva hidroxicloroquina, algo que desató todo tipo de críticas en su país.