Las nuevas medidas restrictivas que están en vigor desde el domingo en 16 departamentos franceses, incluida la región parisina, encuentran una aceptación sensiblemente menor entre la ciudadanía respecto a los confinamientos anteriores, ya que a la fatiga por la pandemia se suman normas burocráticas farragosas y difíciles de entender.

Según una encuesta del diario Le Figaro y la cadena France Info, el 43% de los habitantes de las zonas afectadas por las nuevas limitaciones las desaprueba. El 59% está en desacuerdo con el cierre de los comercios de productos y servicios no esenciales. El 47% de los encuestados no piensa cumplir las reglas o indica que está dispuesto a saltarse algunas de ellas, señala el medio español La Vanguardia.

El presidente de la República, Emmanuel Macron, ha recibido muchas críticas de la oposición, de expertos sanitarios y de asociaciones de comerciantes por haber actuado tarde y a medias. El jefe de Estado decidió no confinar hace un mes y luego levantó falsas expectativas de relajamiento. 

Le Monde advirtió que la situación es peligrosa para Macron a mediano plazo, de cara a su reelección en el 2022. Su nivel de popularidad se mantiene en un aceptable 40% en la mayoría de los sondeos, pero casi ocho franceses de cada diez creen que no está gestionando bien la crisis sanitaria.

La imposibilidad de consumir en bares y restaurantes –la situación dura ya cinco meses–, hace que la gente compre un café o una bebida en la puerta y luego se las tome, en corrillos, de pie , o sentada en los escalones de iglesias u otros edificios, según La Vanguardia.