Cataluña estrena mañana un nuevo Parlamento en medio de un clima de incertidumbre por la alta tensión que sacude a la región desde el desafío independentista del año pasado en una sesión que será excepcional, pues tres diputados están presos y otros cinco huidos en Bruselas, entre ellos el presidente cesado, Carles Puigdemont, quien pretende jurar su cargo a la distancia.

Los acontecimientos de las últimas semanas parecen advertir que la crisis catalana entró en un espiral interminable. 

Los partidos independentistas, que unidos controlan el Parlamento, se verán obligados a partir de mañana a hallar una estrategia para ganarle la pulseada a los unionistas, que rechazan la investidura de Puigdemont.

El ex mandatario, exiliado en Bruselas desde la destitución de su gobierno el 27 de octubre, planea jurar a la distancia de forma telemática, ya que no puede regresar a España sin ser detenido por los delitos que se le imputan en relación a su plan independentista.

Los asesores legales del Parlamento dictaminaron ayer que la presencia del candidato en el debate de investidura, que deberá realizarse a más tardar el 31 de enero, es “imprescindible”. Pero esa decisión no es vinculante.

Sin embargo, Madrid advirtió hoy que apelará ante el Tribunal Constitucional si en la sesión constitutiva de mañana el Parlamento regional permite delegar el voto desde Bruselas al ex presidente catalán.

El presidente del gobierno español, el conservador Mariano Rajoy, dijo en una charla con periodistas en el Palacio de la Moncloa que la solución para normalizar la situación en Cataluña sería que los independentistas presentaran un candidato ?limpio? para la Presidencia de la norteña región. 

"No hay margen para ser presidente a distancia ni por delegación ni por otro tipo de trampa”, afirmó Rajoy, citado por la agencia de noticias alemana DPA.

No obstante, cree que es posible que eso ocurra si los partidos independentistas logran controlar la Mesa del Parlamento, el órgano que ordena el trabajo del Parlamento e interpreta el reglamento.

En ese sentido, subrayó la trascendencia de las decisiones que adopte la Mesa del nuevo Parlamento y llamó a los diputados catalanes a tener en cuenta las consecuencias de intentar permitir, por ejemplo, la investidura a distancia. 

Rajoy cree que por eso renunció la hasta ahora presidenta del Parlamento, Carme Forcadell, a presidir el órgano de gobierno de la nueva Cámara, según el diario catalán La Vanguardia.

A su entender, la clave estará a partir del día 31 de enero, ya que en esa fecha empezarían a correr los plazos para la convocatoria de unas nuevas elecciones si en los dos meses siguientes ningún candidato consigue los apoyos necesarios para ser investido.

Pero los independentistas no la tienen fácil; aunque esa la Mesa habilite la investidura a distancia, deberán sortear otros obstáculos.

De los 70 diputados soberanistas, dos más que la mayoría absoluta, cuatro están con Puigdemont en Bruselas y tres están presos en Madrid por los mismos delitos que se le imputan al ex presidente regional. 

Los tres detenidos, entre ellos el ex vicepresidente catalán Oriol Junqueras, podrían delegar su voto a otro diputado, una opción que no tienen los cinco exiliados, de acuerdo con el informe de los abogados del Parlamento.

El problema es que sin esos votos, los soberanistas no tienen la mayoría absoluta.
‘Olvídese de presidir la Generalitat”, le advirtió hoy a Puigdemont la candidata del partido liberal Ciudadanos Inés Arrimadas. 

Ciudadanos ganó en realidad las elecciones del 21 de diciembre pasado, pero el hundimiento de las otras fuerzas contrarias a la ruptura con España, los socialistas del PSC y el Partido Popular (PP) de Rajoy, la dejaron sin apoyos suficiente para formar gobierno. 

Las elecciones convocadas por Rajoy el 27 de octubre pasado para salir de la crisis, los metió en un laberinto al que todavía no le encuentran la salida.

En medio de la incertidumbre absoluta, que podría derivar en una nueva convocatoria a elecciones en mayo, los diputados elegirán mañana a los siete miembros de la Mesa

Se espera que Junqueras se quede con la presidencia de la Cámara y que sus aliados independentistas consigan tres de los seis asientos restantes, con lo que controlarían ese órgano y podrían maniobrar para lograr la investidura de uno de los suyos.