Reclamo

El papa León XIV pidió a Europa proteger a los migrantes y envió un fuerte mensaje a Donald Trump

El Pontífice visitó la isla italiana de Lampedusa, homenajeó a quienes murieron en el Mediterráneo e insistió en la necesidad de recibir, proteger e integrar a quienes buscan refugio.

El papa León XIV volvió a colocar la cuestión migratoria en el centro de su pontificado. Durante una visita a la isla italiana de Lampedusa, principal puerta de entrada de migrantes a Europa, pidió una respuesta humanitaria frente a la crisis migratoria, defendió la dignidad de quienes buscan refugio y lanzó un mensaje que muchos interpretaron como una respuesta a las políticas migratorias impulsadas por el presidente estadounidense Donald Trump.

La visita coincidió con las celebraciones por el Día de la Independencia de Estados Unidos, una fecha que el Pontífice aprovechó para recordar el origen inmigrante del país donde nació.

Un homenaje a quienes murieron en el Mediterráneo

León XIV comenzó la jornada en el cementerio de migrantes de Lampedusa, donde depositó una corona de flores sobre tumbas identificadas con simples cruces construidas con restos de embarcaciones naufragadas.

Luego recorrió el puerto, saludó a migrantes recién llegados y caminó por el espigón desde donde observó el mar Mediterráneo antes de bendecir una placa dedicada al papa Francisco, quien había visitado la isla en 2013.

Más tarde presidió una misa en la que volvió a reclamar una respuesta solidaria frente al drama migratorio.

"Este es un lugar donde los gestos hablan más fuerte que las palabras. Pero para que los gestos sean humanos, necesitan un corazón", afirmó.

El mensaje a Europa

Durante la homilía, el Pontífice pidió a los gobiernos europeos abandonar las respuestas de corto plazo y avanzar hacia una política migratoria integral.

"Europa tiene la capacidad de afrontar la crisis de modo orgánico, insertando los primeros auxilios en un plan estratégico de larga duración, que sea capaz de acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes y, al mismo tiempo, trabajar por el desarrollo para que nadie se vea obligado a emigrar", sostuvo.

Además, elogió a los habitantes de Lampedusa por la solidaridad demostrada durante los últimos años y calificó esa actitud como un "milagro de compasión".

Un mensaje dirigido a Estados Unidos

La visita también coincidió con una carta enviada por León XIV a los estadounidenses con motivo del 4 de julio.

En ese texto recordó que la defensa de la vida también implica recibir y proteger a quienes emigran en busca de mejores oportunidades.

En la misma pidió "acoger, proteger y asistir a los inmigrantes, cuyas esperanzas, sacrificios y contribución han formado parte de la historia de este país desde sus mismos inicios".

Y agregó: "Recibirlos con compasión y generosidad no es solo un acto de caridad, sino también un reconocimiento de la dignidad que pertenece a toda persona humana".

Las declaraciones volvieron a poner de manifiesto las diferencias del Pontífice con la política de deportaciones masivas impulsada por la administración de Donald Trump.

La herencia de Francisco

Con esta visita, León XIV profundizó una de las principales banderas del pontificado de Francisco.

El papa argentino eligió Lampedusa como destino de su primer viaje fuera de Roma en julio de 2013, cuando denunció la "globalización de la indiferencia" frente al sufrimiento de los migrantes.

Ahora, su sucesor repitió ese gesto y volvió a colocar la tragedia del Mediterráneo en el centro de la agenda internacional.

Una crisis que continúa

Según datos del Ministerio del Interior italiano, más de 14.400 migrantes llegaron a Italia por mar desde principios de este año.

Al mismo tiempo, la Organización Internacional para las Migraciones estima que más de 35.000 personas desaparecieron o murieron en el Mediterráneo desde 2014, aunque advierte que la cifra real podría ser mucho mayor debido a los numerosos naufragios que nunca llegan a registrarse.

La visita papal también se produjo pocos días después de la entrada en vigor del nuevo pacto migratorio de la Unión Europea, que endurece los controles fronterizos y acelera los procedimientos para la devolución de solicitantes de asilo rechazados.

Mientras organizaciones de derechos humanos cuestionan esas medidas por considerar que limitan el acceso al asilo, León XIV volvió a insistir en que la respuesta al fenómeno migratorio debe construirse desde la dignidad humana y la solidaridad.

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