La economía brasileña deberá crecer cerca del 1,1 % en 2019 frente al año pasado, con lo que mantendrá su tímida recuperación, por tercer año consecutivo, tras una de las peores recesiones de su historia, según las proyecciones divulgadas por analistas este martes.

Los datos referentes al crecimiento del producto interior bruto (PIB) de la mayor economía de Suramérica en 2019 será dado a conocer hoy por el estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE), pero desde ya los economistas anticipan que los resultados no serán los mejores.

Los expertos señalan que en 2019 Brasil mantendrá la misma lenta recuperación observada en los últimos dos años, cuando el PIB se expandió un 1,3 % tanto en 2017 como en 2018, tras la grave recesión sufrida en 2015 y 2016.

Sin embargo, tras los resultados optimistas obtenidos en el tercer trimestre del año pasado, cuando la economía brasileña avanzó un 0,6 % frente a los tres meses inmediatamente anteriores gracias al comercio y a la inversión, los economistas esperan una desaceleración en el cuarto trimestre, en medio de los malos indicadores divulgados en los últimos meses.

Así las cosas, estiman que el crecimiento de Brasil fue de entre un 0,3 % y 0,6 % en el paso del tercer al cuarto trimestre de 2019 y de un 1,1 % con respecto al mismo período de 2018.

El desastre minero de Brumadinho, que dejó al menos 270 muertos en enero de 2019, la guerra comercial entre Estados Unidos y China, las incertidumbres en el escenario doméstico y la recesión en países vecinos, como Argentina, fueron algunos de los factores apuntados por los analistas para la pifia expansión del año pasado.

Colaboraron además para la consolidación de la frustración entre los economistas los resultados negativos registrados en sectores como el de la industria, el del comercio minorista y el de servicios en los últimos meses del año, sobre todo en diciembre.

La actividad económica, que sintetiza dichos indicadores, creció un 0,89 % en Brasil en 2019, muy por debajo de lo previsto por los economistas, según datos divulgados por el Banco Central y que son utilizados para intentar adelantar el resultado del PIB del país.

En caso de confirmarse un crecimiento alrededor del 1,1 %, supone una desaceleración en 2019 frente a los dos años anteriores.

Sin embargo, representa la confirmación de tres años consecutivos de crecimiento económico tras la histórica recesión que Brasil sufrió en 2015 y 2016, en la que su PIB se contrajo cerca de siete puntos porcentuales.

Según los analistas, las incertidumbres y fricciones en el escenario interno siguen poniendo en duda la capacidad del país de consolidar una expansión más robusta, mientras que, en el ambiente externo, aumentan las preocupaciones ante una inminente desaceleración de la economía global.

No obstante, si por un lado los economistas apuntan que sectores como el de la industria o el de inversiones deberán registrar un desempeño abajo de lo esperado en 2019, por otro señalan que el consumo de las familias deberá crecer por el sexto trimestre consecutivo.

Hace unos días, el mercado financiero redujo del 2,30 % al 2,17 % sus previsiones para el crecimiento de la economía brasileña este año, mientras que el Gobierno espera un avance de cerca de un 2,4 %