Desde este lunes, la alerta por coronavirus (Covid-19) en Nueva Zelanda pasa a nivel 1, por lo que la ciudadanía podrá movilizares sin restricciones, hacer deporte, organizar reuniones sin limitaciones en el número de asistentes, y llevar a cabo viajes domésticos. La isla oceánica anunció que el último paciente afectado por la pandemia está curado.

"Gracias por quedarse en casa, evitar riesgos y por apoyar a los que luchan contra el virus", informó el Gobierno a través de Twitter. Las autoridades calificaron esta jornada como un "hito importante" tras confirmar la recuperación del último caso de Covid-19 en el territorio. "Esto significa que ahora hay 0 casos activos en Nueva Zelanda", celebraron.

Sin embargo, no decartan que el virus resurja. Ardern advirtió que el país volverá a registrar casos, añadiendo que la eliminación "no es un momento en el tiempo sino un esfuerzo sostenido".

De todos modos, el estado insular mantiene la precaución sobre las fronteras exteriores, que aún permencerán cerradas. El país oceánico estudia poner en marcha una "burbuja" aérea con Australia, aunquetodavía no hay fecha definida.

La premier Jacinda Ardern confesó haber bailado de alegría en su casa cuando tuvo la confirmación del pasaje fundamental. Ardern, por lo tanto, comentó que el distanciamiento social y la prohibición de reunirse en Nueva Zelanda ya no son necesarios. "Creemos que hemos eliminado la transmisión del virus a Nueva Zelanda por ahora", dijo durante una declaración.

“Podemos celebrar actos públicos sin limitaciones. Actos privados como bodas, funciones y funerales sin limitaciones”, dijo Ardern. “La venta minorista está de vuelta sin limitaciones. La hostelería está de vuelta sin limitaciones. El transporte público y los viajes por todo el país están abiertos por completo”.

Con una población de 5 millones de personas, Nueva Zelanda registró 1.154 casos de Covid-19 y 22 muertes en total. No ha surgido una nueva infección en los últimos 17 días y, a la fecha, se detectó un solo caso activo durante más de una semana.

La cuarentena agresiva

El país registró su primer caso de coronavirus el 28 de febrero. El 19 de marzo dispuso un cierre total de las fronteras. Casi un mes después, el 25 de marzo, Nueva Zelanda ya había superado los 100 casos. "Solo tenemos 102 casos, pero también Italia los tuvo una vez", declaró la premier, y decidió pasar a la fase 4 de respuesta.

La llamada "eliminación", estableció la cuarentena obligatoria para los 4,8 millones de habitantes del país por cuatro semanas. Se activó en menos de 48 horas. Nadie podía dejar su casa, a menos de que uno de sus habitantes saliera para comprar víveres, medicinas o acudir al médico.

Solo estaba permitido hacer ejercicio o tener esparcimiento en los alrededores de casa. También se dio la cancelación total de actividades no esenciales, lo que implicaba el cierre de escuelas, comercios (exceptuando los de víveres y farmacias), industrias y servicios.

Hubo un respeto muy alto a las medidas del Gobierno

Tras diez días de aumentos constantes en los casos, la estrategia comenzó a dar sus frutos. A partir del 3 de abril, los nuevos positivos se fueron reduciendo casi día con día hasta llegar a menos de diez por jornada. Incluso el día 23 de abril hubo 0 nuevos contagios registrados.

Además de las campañas sobre lavado de manos y distanciamiento social, uno de los elementos que se han destacado de la estrategia de Nueva Zelanda fue la socialización en la "burbuja" de contactos .

A los neozelandeses se les pidió mantener el contacto solo con las personas que viven en sus casas, familiares o conocidos, y con ellos practicar todo tipo de actividades sociales para lidiar con el encierro.

Los efectos económicos de la pandemia

Al ser dos islas que se pueden cerrar fácilmente, y con una población de 5 millones de personas, realtivamente baja, el cierre no fue devastador. Además, el país contaba con una sólida economía antes de la pandemia, por lo que pudo canalizar paquetes de ayuda, tanto para empresas como para residentes, compensando la falta de turismo.

No obstante, Nueva Zelanda, que llegó a ralentizar la actividad económica hasta ligeramente por encima de la mitad de sus niveles normales, aprobó fondos de 12.100 millones NZD (más de 7.300 millones USD o de 6.500 millones EUR), lo que representa el 4 por ciento del PBI del país.

"No somos inmunes a lo que pasa en el resto del mundo, pero a diferencia del resto del mundo no solo hemos protegido la salud de los neozelandeses sino que comenzamos con nuestra recuperación económica", recalcó Ardern.

La primer ministra, una clave de la recuperación

Jacinda Ardern fue elogiada por el manejo de la crisis de su país. La premier estuvo muy atenta a la vida social y la salud mental de la población. Se mantuvo abierta a preguntas en redes sociales e instaló el lema "Sé fuerte. Sé amable", que generó calma entre las personas.

"Debido a que se había comunicado claramente sobre la trayectoria en la que estábamos en términos del aumento en el número de casos, cuando Jacinda Ardern dijo que íbamos a estar encerrados, la gente entendió por qué", contó la periodista neozelandesa Sarah Robson a la BBC.