Por si los escándalos del asalto al Capitolio no eran suficientes, un nuevo libro reveló que el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quería generales "totalmente leales" como los de Adolf Hitler. "Ustedes, malditos generales, ¿por qué no pueden ser como los generales alemanes?", le dijo al Marine retirado John Kelly, entonces su jefe de gabinete.

Según el libro "The Divider: Trump en la Casa Blanca, 2017-2021", de los periodistas Peter Baker y Susan Glasser, el empresario devenido en Presidente se quejó con Kelly sobre la poca lealtad que tenían los militares estadounidenses, y los comparó con los generales de Hitler:

¿Por qué no pueden ser como los generales alemanes?" le preguntó.
—¿A quiénes se refiere?
— A los generales alemanes de la Segunda Guerra Mundial.
— ¿Sabe que intentaron matar a Hitler tres veces y casi lo consiguen?
Trump no le creyó. 
— No, no, no, fueron totalmente leales a él.

Un extracto del libro, publicado el lunes en el New Yorker, pinta la imagen de un Trump en conflicto con su propia cúpula militar. De hecho, muchos líderes militares se debatieron entre dimitir en señal de protesta o permanecer como miembros de la administración Trump para evitar una catástrofe mayor.

Es más: el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley, "temía que el abrazo 'hitleriano' de Trump a sus propias mentiras sobre la elección lo llevara a buscar un 'momento Reichstag'", escribieron Baker y Glasser, en referencia a un incendio en el parlamento alemán en 1933 que Hitler aprovechó para tomar el control del país. "Milley imaginaba ahora una declaración de ley marcial o una invocación presidencial de la Ley de Insurrección, con camisas pardas trumpianas fomentando la violencia".

Milley temió más tarde que la insurrección del 6 de enero de 2021 —en la que una turba pro-Trump invadió el Capitolio de Estados Unidos para tratar de detener la certificación de la victoria electoral de Joe Biden— fuera de hecho ese "momento Reichstag."

Trump y la violencia contra los militares

Tras la muerte de George Floyd en manos de la policía, las protestas del movimiento Black Lives Matter llegaron a las puertas de la Casa Blanca, algo que enfureció a Trump. El empresario exigió que los militares respondieran, y se puso en pie de guerra con el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Mark Milley, el entonces fiscal general William Barr y el secretario de Defensa, Mark Esper. Ninguno de los tres consideraba necesario reprimir.

Son todos unos perdedores! ¡Son unos malditos perdedores!", dijo Trump, según el artículo. "Dirigiéndose a Milley, Trump dijo: '¿No puedes dispararles? ¿Dispararles en las piernas o algo así?", informaron Glasser y Baker.

Milley evaluaba renunciar, y tenía la carta de dimisión ya preparada. No era para menos: él y otros líderes militares habían sido el foco de las críticas de Trump. En un correo electrónico que menciona el libro, Trump describió a Milley y otros generales como "gente muy poco talentosa y una vez que me di cuenta, no confié en ellos, confié en los verdaderos generales y almirantes dentro del sistema".

Mark Milley tenía la carta de renuncia preparada

Finalmente, la policía reprimió las protestas con balas de goma. Eso, según el libro, llevó a Milley a hacer "un profundo examen de conciencia", que derivó en una conclusión: Trump estaba "haciendo un daño grande e irreparable" al país. Arrepentido de haberlo acompañado, Milley escribió en la carta jamás enviada que el presidente había hecho "un esfuerzo concertado a lo largo del tiempo para politizar el ejército de Estados Unidos" y que ya no creía que pudiera cambiar eso.

"Está utilizando al ejército para crear miedo en las mentes de la gente, y nosotros estamos tratando de proteger al pueblo estadounidense", escribió Milley. "No puedo quedarme de brazos cruzados y participar en ese ataque, verbal o de otro tipo, contra el pueblo estadounidense".

La discriminación a los veteranos

En otro pasaje del libro, los autores contaron que Trump supuestamente le dijo a Kelly que no quería que ningún veterano herido formara parte de un desfile del Día de la Independencia que estaba planeando. "Mira, no quiero ningún herido en el desfile. No me parece bien", aseguró Trump.

Para el expresidente, era desagradable ver un desfile como el del Día de la Bastilla, donde se paseaban varias formaciones de veteranos heridos, incluidos soldados en silla de ruedas que habían perdido algún miembro en la batalla. "Esos son los héroes", le respondió Kelly, incrédulo.

John Kelly también tuvo sus cruces con Trump

— En nuestra sociedad solo hay un grupo de personas más heroicas que ellos, y están enterrados en Arlington —, completó Kelly, sin siquiera mencionar que su propio hijo Robert, un teniente muerto en acción en Afganistán, estaba entre los muertos enterrados allí.
No los quiero. No se ve bien para mí —, insistió Trump.

En su carta, Milley mencionó que Trump no parecía creer ni valorar la idea, plasmada en la Constitución, de que todos los hombres y mujeres son creados iguales. Por último, Milley dijo que creía "profundamente" que Trump estaba arruinando el orden internacional y causando un daño importante a Estados Unidos en el extranjero y que no entendía que millones de estadounidenses habían muerto en guerras que luchaban contra el fascismo, el nazismo y el extremismo.

"Ahora es obvio para mí que no entiende ese orden mundial. No entiendes de qué se trata (la Segunda Guerra Mundial)", escribió Milley. "De hecho, usted suscribe muchos de los principios contra los que luchamos. Y yo no puedo ser partícipe de eso".