Ante las reiteradas alertas que la Organización Mundial de la Salud ( OMS) emitió contra el uso de terceras dosis de la vacuna contra el coronavirus (Covid-19), Estados Unidos desestimó la recomendación de suspender hasta fines de septiembre esta administración con el fin de que los países más ricos donen estos componentes a las naciones con campañas de inmunización más atrasadas. Pfizer ya pidió una autorización en EEUU para administrar una dosis de refuerzo.

Los mensajes del organismo sanitario sobre el uso de la tercera dosis comenzaron hace unos meses para alertar de un creciente desbalance en la disponibilidad de vacunas contra el virus que ya mató a 4,2 millones de personas en el mundo y que avanzará en nuevas cepas más resistentes si no se vacuna a la mayor cantidad de la población mundial.

Sin embargo, EEUU asegura que tienen suficiente suministro para realizar ambas tareas: donar vacunas y aplicar terceras dosis a sus ciudadanos.

"Definitivamente sentimos que es una elección falsa y que podemos hacer ambas cosas", indicó la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki.

En esta línea, sostuvo que tienen "suficiente suministro para que, si la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) decide que los refuerzos son recomendables para una parte de la población, se puedan proveer".

"Creemos que podemos hacer ambas cosas y que no necesitamos tomar esa decisión", agregó en base a los avisos de la OMS.

Pfizer y la tercera dosis

El laboratorio Pfizer ya pidió una autorización al ente regulador de Estados Unidos para administrar una dosis de refuerzo a aquellos que ya se dieron la pauta completa de inmunización.

A mediados de julio, la farmacéutica había sido advertida por la OMS debido a la presión que ejercían en torno a las terceras dosis en algunos países. "Recomendamos defender el acceso equitativo a las vacunas y no tomar iniciativas poco justificadas desde el punto de vista científico, como una tercera dosis, como propone en particular el grupo Pfizer/BioNTech", señalaron.

Sin embargo, la empresa informó que una tercera inyección administrada al menos 6 meses después de la segunda "provoca títulos neutralizantes contra la variante Delta, que es más de cinco veces mayor en personas más jóvenes y más de 11 veces mayor en personas mayores que después de dos dosis".

El pedido de la OMS

Los mensajes del organismo sanitario buscan que cada país haya vacunado al menos al 10% de su población para fines de septiembre y que pasen a, al menos, 40% para finales de año y al 70% para mediados de 2022.

La advertencia surge, además, ante la decisión de algunos países de inocular a un ritmo acelerado con terceras dosis a sus ciudadanos. 

Israel y Alemania ya anunciaron que ofrecerán una tercera dosis a adultos mayores y otros sectores de la población considerado de riesgo. En tanto, Francia y Reino Unido tienen en carpeta la misma estrategia ante la expansión de la variante Delta, la cual reflotó el número de casos diarios pero no de fallecidos gracias a nivel de inmunidad actual.