Los agentes del FBI que registraron el lunes la casa del ex presidente Donald Trump en Mar-a-Lago se llevaron 11 conjuntos de documentos clasificados, incluidos algunos marcados como ultra secreto y destinados a estar solo disponibles en instalaciones especiales del gobierno, según documentos revisados por The Wall Street Journal.

Los documentos incautados en el complejo de Mar-a-Lago, en Palm Beach, están en parte relacionados con sospechas de violaciones a la Ley de Espionaje de Estados Unidos, según la orden, que no detalla cuál es el contenido específico de estos archivos.

La novedad se conoció luego de que el expresidente Trump pidiera la liberación "inmediata" de la orden federal que el FBI usó para allanar su propiedad de Florida, horas después de que el Departamento de Justicia ordenara darla a conocer en virtud del "sustancial interés público del asunto".

“No solo no me opondré a la publicación de documentos... voy un paso más allá al animar a la publicación inmediata de esos documentos”, escribió anoche Trump en su plataforma Truth Social, creada luego de que le suspendieran su cuenta de Twitter por sus publicaciones incendiarias al dejar el poder.

En su opinión, la búsqueda del FBI en su mansión de Mar-a-Lago es “antiestadounidense, injustificada e innecesaria”.

La solicitud del Departamento de Justicia sorprendió debido a que se trata de documentos que tradicionalmente permanecen sellados durante una investigación.

El interés claro y poderoso del público en comprender lo que ocurrió en estas circunstancias pesa mucho a favor de la revelación”, afirma la moción presentada por el fiscal general, Merrick Garland, ante un tribunal federal de Florida.

La posibilidad de que registros federales sensibles fueran llevados a Mar-a-Lago después de que Trump dejara el cargo suscitaron preocupación durante meses, entre ellos, registros relacionados con armas nucleares.

Los Archivos Nacionales dijeron que una parte de los documentos recuperados de Mar-a-Lago a principios de este año incluía "información clasificada de seguridad nacional", y The Washington Post informó en febrero que algunos de esos documentos eran tan sensibles que el gobierno ni siquiera puede describirlos públicamente.

Sin embargo, los documentos nucleares que aparentemente estaban entre los elementos buscados en el registro del último lunes son particularmente sensibles y están estrechamente guardados, dijo el ex jefe de contrainteligencia del Departamento de Justicia David Laufman al Post.

Documentos marcados como ultra secreto

Una copia de la orden de registro -que ofrecería más detalles sobre la redada- permanece sellada, pero el Departamento de Justicia solicitó a un tribunal federal de Florida que la haga pública, y los abogados de Trump analizaban cómo responder a la moción.

Si la orden se libera, podría revelar información perjudicial para el multimillonario justo cuando se prepara para otra candidatura presidencial pero también sobre el manejo que tiene el FBI con los documentos confidenciales.

Sin embargo, no está claro cuánta información incluirían los documentos. El pedido del Departamento de Justicia es que se libere la orden y se enumeren los artículos incautados, aunque no detalla cuál es el contenido específico de estos archivos.

El jueves, Garland dijo que él personalmente aprobó la orden de allanamiento y aseguró que la decisión no se tomó a la ligera, que lo habitual en las investigaciones es agotar instancias menos intrusivas que un registro de propiedad.

Según medios locales, el allanamiento del lunes formó parte de una investigación para determinar si Trump se llevó documentos clasificados de la Casa Blanca al concluir su gobierno (2017-2021).

El diario The Washington Post reportó que algunos de los documentos buscados podrían incluso relacionarse con el arsenal nuclear estadounidense, algo rechazado hoy por el magnate republicano.

Según el diario, los agentes de la Oficina Federal de Investigación se llevaron unas 20 cajas de artículos, carpetas de fotos, una nota manuscrita y la concesión ejecutiva de clemencia para el aliado del señor Trump, Roger Stone, según muestra una lista de artículos retirados de la propiedad. También se incluyó en la lista información sobre el "Presidente de Francia", según la lista de tres páginas. La lista está contenida en un documento de siete páginas que también incluye la orden de registro de las instalaciones que fue concedida por un juez magistrado federal en Florida.

Todo es un engaño, dice Donald Trump

"El tema de las armas nucleares es un engaño, al igual que Rusia, Rusia fue un engaño, los dos juicios políticos fueron un engaño, la investigación de (el abogado Robert) Mueller fue un engaño y mucho más", escribió Trump en su red social, donde cuestionó que no se permitió que sus abogados estuvieran presentes durante el allanamiento y sugirió que el FBI podría haber estado "plantando" pruebas en su residencia.

Para obtener una orden de allanamiento, las autoridades federales deben probar ante un juez que existe causa probable para creer que se cometió un delito.

Según una fuente familiarizada con el tema, hace algunos meses funcionarios del Departamento de Estado y agentes del FBI visitaron Mar-a-Lago para chequear cómo se almacenaban los documentos.

En ese sentido, Trump se quejó de que se haya allanado su propiedad pese a que él estaba cooperando con las autoridades.

"(Mis) abogados y representantes estaban cooperando plenamente", escribió en Truth y aseguró que los funcionarios del Gobierno "podrían haber tenido lo que quisieran, cuando quisieran, si lo tuviéramos".

Documentos guardados bajo siete llaves

El FBI y el Departamento de Justicia se oponen a la liberación de esta información para proteger tanto la investigación como para evitar difamar al investigado injustamente si finalmente no recibe cargos.

Sin embargo, en este caso Garland señaló que fue el propio Trump quien dio a conocer la búsqueda que estaba realizando el FBI, aunque admitió más tarde que era una situación inusual.

El Departamento de Justicia dirigido por Garland se mostró cauteloso con las declaraciones públicas sobre investigaciones políticas explosivas, sin llegar siquiera a confirmar si la investigación actual es parte de una investigación más amplia sobre los disturbios del 6 de enero en el Capitolio.

Esta investigación contra Trump se suma a otra que trata de determinar si el multimillonario y sus aliados son responsables del ataque al Capitolio del 6 de enero de 2021, cuando una turba de sus seguidores instigados por él mismo irrumpió para impedir que se validen los resultados de las elecciones de noviembre de 2020, en los que se impuso Joe Biden.

Además, un fiscal de Fulton, Georgia, está investigando si Trump y sus aliados intentaron interferir en las elecciones de ese estado, que finalmente le dio la victoria por ventaja mínima al demócrata Joe Biden.

Ataque en una oficina del FBI

En medio de todo este movimiento, el jueves un hombre armado con chaleco antibalas intentó violar un área de control de seguridad en una oficina del FBI en Ohio, luego huyó y resultó muerto por la policía tras un largo enfrentamiento.

Aunque tenía un rifle tipo AR-15, disparó una pistola de clavos contra las fuerzas del orden en una oficina del FBI en Cincinnati.

La Policía identificó al hombre como Ricky Shiffer y dijo que se cree que estuvo en Washington en los días previos al ataque al Capitolio y que podría haber estado allí el día que ocurrió. Era un veterano de la Marina estadounidense.

Según se supo más tarde, una cuenta con el nombre del tirador del FBI de Cincinnati era uno de los usuarios más prolíficos de Truth Social, donde publicó cientos de posteos llamando a "matar (al FBI) en el acto".