El Fiscal General de Brasil pidió condenar a Jair Bolsonaro por el intento de golpe contra Lula
El fiscal acusó al expresidente y a siete aliados de planear un quiebre democrático en 2022. El ex mandatario no asistió alegando problemas de salud.
El fiscal general de Brasil, Paulo Gonet, solicitó este martes al Supremo Tribunal Federal (STF) que el expresidente Jair Bolsonaro y otros siete acusados sean declarados culpables de cinco delitos vinculados a un intento de golpe de estado contra Luiz Inacio Lula da Silva.
El pedido se formalizó en la Primera Sala del máximo tribunal, donde cinco magistrados evalúan las pruebas y escuchan los alegatos finales del proceso. Aunque Gonet no pidió una condena específica, la pena máxima podría alcanzar los 40 años de prisión.
El fiscal presentó un informe detallado en el que describió a los acusados como parte de una "organización criminal" destinada a desconocer el resultado electoral de octubre de 2022, cuando Lula se impuso en las urnas. Según explicó, la estrategia buscaba evitar la alternancia de poder mediante un plan sistemático contra las instituciones democráticas.
La acusación se apoya en 1.764 elementos de prueba, que suman cerca de 80 terabytes de archivos, entre documentos, testimonios y comunicaciones privadas. Gonet afirmó que "las pruebas bastan para confirmar con seguridad prácticas repudiadas por la legislación penal". Subrayó además que el golpe no prosperó porque las cúpulas del Ejército y la Aeronáutica rechazaron avalar la ruptura institucional.
En su relato, el fiscal remarcó que desde 2021 el entorno de Bolsonaro fomentó un clima de desconfianza en el sistema electoral. También responsabilizó al expresidente por las manifestaciones contra autoridades judiciales y electorales, y por los campamentos instalados frente a cuarteles militares donde se exigía un golpe. Esa estrategia, dijo, desembocó en el asalto del 8 de enero de 2023, cuando miles de seguidores bolsonaristas invadieron el Palacio de Planalto, el Congreso y la sede de la propia Corte en Brasilia, apenas una semana después de la asunción de Lula.
La Fiscalía sostuvo que existió un intercambio de mensajes constante entre allegados a Bolsonaro y líderes de esas protestas, en los que se alentaba a "mantenerse firmes" en el desafío a las autoridades. Para Gonet, ese vínculo prueba la existencia de un plan deliberado para forzar una intervención militar.
Ausente sin aviso
En paralelo, el juez Alexandre de Moraes, instructor de la causa, calificó el entramado como una "verdadera organización criminal" que pretendía imponer una dictadura en un contexto de radicalización política. "Solo queda lamentar que la historia republicana brasileña registre un nuevo intento de golpe contra las instituciones y contra la propia democracia", señaló.
El proceso continuará durante al menos cinco jornadas.
Bolsonaro, de 70 años y bajo prisión domiciliaria, no estuvo presente en la audiencia inicial. Alegó problemas de salud y ni siquiera solicitó la autorización judicial necesaria para participar. El único acusado que asistió fue el general retirado Paulo Sérgio Nogueira, exministro de Defensa.

