En la era de la complejidad, y acá no se habla de futuro sino del presente del trabajo, no hay relaciones causa efecto en los procesos. Ya no se puede responder con las fórmulas de las organizaciones burocráticas y piramidales porque éstas fueron creadas para dar respuesta a un escenario de certezas, las cual ya no operan hoy.

Entonces, ¿cómo intervenir en el contexto? ¿Cómo el trabajo debería dar respuesta a un escenario tan incierto y cambiante? ¿Qué dispositivo se deberían poner en marcha? "En la complejidad, las respuestas son emergentes, son producto de la innovación y la explotación permanente. "Es por eso que nada de lo que haya funcionado antes puede encajar tal cual, más bien es una invitación a crear nuevos métodos, nuevos depósitos, nuevas prácticas que resignifiquen el trabajo como generador de valor, en comunidad, tomando la fuerza de los colectivo y conectado al propósito", cuenta Matías Ponce, Co-founder de Estudio Locht, consultora de recursos humanos especializada en agilidad y transformación.

Hernán Gusztat, Managing Partner en Ceibo Digital, consultora de negocios especializada en transformación digital, comenta: "Las personas y el empleo están desafiadas por la aceleración de la innovación en esas dimensiones. Las nuevas tecnologías y la eficiencia en los procesos, potenciadas por las herramientas informáticas, están acelerando los cambios del empleo. Se están generando nuevos trabajos, muchos de los existentes se están transformando y algunos se están extinguiendo".

Federico Carrera, Managing Partner en DNA Group, concuerda y aporta su visión: "Los cambios ya sucedieron y seguirán sucediendo. El trabajo remoto fue la primera derivada de la crisis del Covid y la tecnología aplicada en los negocios va a generar tantos nuevos empleos que vamos a entrar en una era de nivel de demanda elevado de perfiles nuevos, para posiciones desconocidas con planes que tienen un principio y alto nivel de incertidumbre.

Los nuevos desafíos de cara al futuro

Sebastián Divinsky, Director General de EducaciónIT, compañía dedicada a brindar cursos, carreras y capacitaciones con presencia en LATAM y países de hispanoamérica, cuenta: "Los trabajos que no aporten ningún valor intelectual, innovador, creativo y/o profesional tenderán a desaparecer. Cada vez será más común ver autos que se manejan solos, muchas tareas rutinarias de oficina se empezaran a automatizar con sistemas RPA, muchos call centers comienzan a reducirse ya que las empresas de consumo masivo no ofrecen más la opción de llamar y todo se autogestiona desde sitios web eficientes o a través de chatbots, muchas industrias comienza a automatizarse, muchas cadenas de comercios con sucursales a la calle reducen sus costos y venden más a través de sus sitios de ecommerce".

"Todos los trabajos manuales, repetitivos y que se puedan describir como aburridos, van a ser automatizados y sustituidos por tecnología. A su vez, todos los que impliquen un alto involucramiento de las capacidades de relacionamiento y creativas, van a crearse, sea el desarrollo de software, el marketing digital o en áreas de soporte que tengan que ser nexo en empresas cada vez más globalizadas y diversas", comenta Carrera.

Y agrega que "los sectores que tengan bajo nivel de inversión en tecnología van a desaparecer con el tiempo. Son casos de empresas que tienen fuentes de ingresos tradicionales y no se dedican a innovar ni explorar nuevos productos, mercados, procesos y dejan su propuesta de valor estática, por lo cual apuestan a copiar y seguir a aquel que se esfuerza en satisfacer al consumidor siempre cambiante. Si no lo hace a tiempo, se va a extinguir".

Cultura de cambio

En el caso particular de Ceibo Digital, muchos consultores comenzaron a trabajar en la empresa durante la pandemia, siendo su primer lugar de trabajo. "No saben qué es ir a la oficina como rutina. Para ellos hacer bien su trabajo no tiene nada que ver con tener que movilizarse todos los días hacia una oficina para realizar exactamente lo mismo que harían desde su casa, desde un café o inclusive estando de viaje. Para colaboradores de otras generaciones el impacto es distinto. Algunos se adaptan perfectamente, implementan las herramientas de trabajo colaborativo, modifican sus rutinas y se orientan más a resultados; otros están todavía intentando adaptarse y algunos no lo van a lograr", cuenta Gusztat.

La modalidad de trabajo cambió, y las reglas del juego también. "La adaptación y el aprendizaje son las nuevas vedettes, además de la capacidad de pensamiento crítico y de resolver problemas complejos. Aquellos que estén preparados y que estén dispuestos, van a ser los que sobrevivan. Esto significa que los que van a poder crecer son los que aprovechen las oportunidades y aquellos que por necesidad logren transformarse", aporta Carrera.

Divinsky, por su parte, agrega: "La capacidad de adaptación al cambio es fundamental. Esto no implica únicamente poder aprender cosas nuevas sino también la capacidad de desaprender paradigmas que se vuelven obsoletos para ser reemplazados por nuevos que se adaptan a la realidad actual. El cambio no es algo que podamos elegir. Lo que sí podemos elegir es la transformación individual y la adaptación. Los cambios van a suceder queramos o no. Es importante comprender el proceso de transformación digital que está sucediendo en el mundo. Muchos lo llaman la 4ta revolución industrial. Por eso se habla de Industrias 4.0".

En línea con el CEO de EducaciónIT, Gutsztat coincide: "Las industrias tradicionales tendrán que encarar una profunda transformación cambiando sus paradigma y enfocándose en las nuevas capacidades necesarias para competir; en muchos casos olvidando los diferenciales que los llevaron hasta ahí. El mejor ejemplo es la industria automotriz: la empresa Tesla vale más en términos de capitalización bursátil que la sumatoria de las siguientes siete empresas más valiosas que le siguen en la misma industria (Toyota, VW, Mercedes Benz, GM, BMW, Honda y Ford)."

"Pero como todo cambio, nunca es meramente tecnológico, sino que tiene que venir acompañado del cambio cultural. En este sentido la pandemia y las restricciones de circulación junto con la recomendación de no trasladarse a las oficinas, han acelerado años, inclusive décadas, el proceso de migración hacia el trabajo remoto y la estructuración del trabajo orientado a resultados y nomás a dos en horarios fijos. Para esto es importante contar con herramientas de trabajo colaborativo, metodología, indicadores claros y procesos que permitan desempeñarse de forma efectiva y eficiente", según Gutsztat .

El aumento de eficiencia y el riesgo de la hiperproductivad son los nuevos denominadores comunes del trabajo futuro. "Se ha empezado a ver que las personas no están acostumbradas a trabajar con un nivel de productividad tan alto. Y que la ineficiencia que generaba la propia modalidad de trabajo colaborativa dentro de las oficinas, permitía a la gente manejar un ritmo sostenible durante toda la jornada laboral. Es un desafío para adelante establecer rutinas sustentables para que las personas puedan realizar su trabajo y sostener un equilibrio entre este y una vida más saludable. Jornadas reducidas, objetivos y metas tangibles y trabajos orientados a resultados son algunas de las medidas que algunas empresas comenzaron a tomar para administrar mejor esta situación", agrega Hernán.

"El futuro del trabajo nos deja abierta la invitación para crear un significado distinto del trabajo, basado en dispositivos híbridos que posibiliten la innovación abierta, centrados en comunidades de aprendizaje y basado en un talento de transformación sin fronteras. Un abordaje basado en las personas, sostenidos en la ingeniería de la colaboradores y facilitados por un liderazgo servicial", concluye Ponce.

Invita a pensar: ¿Cómo te estás transformando para ser parte del futuro del trabajo?