El nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo ( BID) por los próximos cinco años será el estadounidense Mauricio Claver-Carone, quien hasta se desempeñó como asesor del presidente Donald Trump. Por primera vez en su historia, la máxima autoridad de esta entidad no será un latinoamericano, y se rompe una tradición de seis décadas en la que los estadounidenses se ubicaban como los segundos al mando.

Además, el candidato elegido es señalado como uno de los mayores defensores de la política de presión contra el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. En Argentina protagonizó una polémica a fines de 2019 cuando asistió a la asunción de Alberto Fernández en representación de Trump, pero se retiró sorpresivamente de la ceremonia.

La elección se llevó a cabo este sábado mediante una reunión virtual de los 48 gobernadores del BID, con el objetivo de dar con un sucesor del colombiano Luis Alberto Moreno -quien concluye su tercer período consecutivo al frente del organismo.

Los comicios del organismo se dieron en un ambiente de malestar por parte de varios de sus países integrantes, expresidentes y excancilleres, ya que Claver-Carone llegó a la votación como el único candidato luego de que Estados Unidos, el principal accionista del BID, rompiera una regla no escrita que rigió a lo largo de las seis décadas de vida de la institución con sede en Washingto: siempre es un latinoamericano el que ejerce la presidencia, y es secundado por un estadounidense.

De hecho, la Argentina, que buscaba presentar al secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, pero finalmente resolvió no postularlo, anunció el jueves que se abstendría en la votación de hoy.

“Dejamos asentada nuestra coincidencia con las múltiples y respetadas voces de las más varias procedencias políticas, académicas, sociales e ideológicas que han expresado la inconveniencia para América latina y el Caribe de vulnerar una tradición de gobernanza regional”, dijo la Presidencia argentina en un comunicado. 
Antes, Costa Rica había retirado la postulación de su expresidenta Laura Chinchilla.

La cancillería argentina agradeció "especialmente" a los países regionales y extra-regionales "que acompañaron su postura de abstención en la Asamblea que eligió al Presidente del BID". "Llegamos al 31,23% del capital representado y al 35% de los votos emitidos. Saludamos a Mauricio Claver-Carone por su nuevo rol", sostuvo el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto.

La postura, impulsada por Argentina, se obtuvo "a partir de la decisión de Chile, México, Perú y Trinidad y Tobago, más los países de la Unión Europea, lo que representa un total de 16 países en la misma posición, sobre los 30 que obtuvo en su favor el único candidato presentado, Mauricio Claver-Carone, a quien saludamos en su nuevo rol en la institución", añadieron en un comunicado.

"Nuestro país, como socio relevante y estratégico del BID, continuará bregando por una agenda de inclusión social y desarrollo humano sostenible de la institución, que exprese los intereses de América Latina y el Caribe", agregó la cartera conducida por Felipe Solá.

Claver-Carone es el actual director de Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo Nacional de Seguridad de Estados Unidos, y asumirá el 1 de octubre por un período de cinco años, con posibilidad de reelección. De esta forma, se convertirá en el quinto presidente en la historia del BID, luego del chileno Felipe Herrera (1960-71), el mexicano Antonio Ortiz Mena (1971-88), el uruguayo Enrique Iglesias (1988-2005) y el saliente Moreno (que comenzó su gestión en 2005).

Como presidente estará a cargo de las operaciones del Grupo BID, formado por el propio BID y las divisiones BID Invest (de asistencia al sector privado) y BID Lab (laboratorio de innovación), informó el organismo en un comunicado en su sitio web.

La asamblea iba a realizarse en mayo pasado en Barranquilla, Colombia, pero fue aplazada debido a la pandemia de coronavirus. Incluso, por el la decisión de Estados Unidos de presentar su candidato para la presidencia,  Argentina, Chile, Costa Rica y México argumentaron que la votación debía posponerse nuevamente debido a que la pandemia no permitió el debate adecuado, postura que fue acompañada por la Unión Europea (UE).

El BID no precisó el resultado de la votación pero recordó que para ser consagrado presidente, un candidato debe ser votado por la mayoría absoluta de la totalidad de los votos de los 48 países miembros y al menos 15 de los 28 países de la región, incluidos Canadá y Estados Unidos.

No obstante, fuentes del organismo afirmaron que Claver-Carone recibió 30 votos de gobernadores y 23 de países de la región, según la agencia de noticias AFP, y otra fuente diplomática dijo a Télam que se registraron 16 abstenciones.

Abogado de 45 años, nacido en Miami de padre español y madre cubana, y criado en Madrid, Claver-Carone se convirtió en una figura ineludible de la comunidad cubano-estadounidense en Florida y Washington, a tal punto que cofundó uno de los comités de acción política anticastristas más influyetes de Estados Unidos.

Duro crítico del descongelamiento de la relación con Cuba impulsado en 2014 por el entonces presidente Barack Obama, se sumó al equipo de Trump durante la transición previa a la asunción y a poco andar se convirtió en su hombre de confianza para la política de Washington frente a América latina.

La región tiene una Venezuela y una Cuba, pero también tiene una mayoría abrumadora de países que son democráticos; la manera de evitar repetir lo que pasó en Venezuela es asegurarse de que haya crecimiento económico”, sostuvo en una reciente entrevista con el diario The Miami Herald, al explicar cuáles serán sus objetivos al frente del BID.

Los principales medios estadounidenses lo señalan como uno de los mayores defensores de la política de presión -sanciones económicas, imputaciones penales y apoyo a un gobierno opositor paralelo- contra el presidente venezolano Nicolás Maduro.

Como hombre de Trump para la región, Claver-Carone recorrió el continente y estableció relaciones y contactos, que demostraron ser beneficiosos para su candidatura al BID.

En la Argentina, el Gobierno lo recuerda especialmente por el desplante diplomático que protagonizó el día de la asunción del presidente Alberto Fernández, en diciembre pasado, cuando se retiró sorpresivamente de la ceremonia antes de saludar al flamante mandatario.

Luego explicó que lo había hecho porque en el mismo sitio se encontraba el entonces ministro de Comunicación e Información de Venezuela, Jorge Rodríguez, uno de los funcionarios de Maduro sancionados por Washington.

No obstante, poco después volvió a confrontar al gobierno argentino: “Queremos saber si Alberto Fernández va a ser un abogado de la democracia en la región o apologista de las dictaduras y caudillos de la región, sean Maduro, (Rafael) Correa o (Evo) Morales”, dijo en conferencia de prensa y criticó la decisión del gobierno argentino de recibir al exmandatario boliviano.