La profunda polarización política de Estados Unidos que muestran los resultados de las elecciones de ayer anticipan una parálisis legislativa en los próximos meses, que no haría otra cosa que complicar la recuperación económica de la primera potencia mundial.

Y es que en paralelo con el ajustado recuento en varios estados clave para la definición de la carrera presidencial entre Donald Trump y Joe Biden, hay una pelea voto a voto por los escaños del Senado, que pone un gigantesco signo de interrogación sobre el próximo paquete de estímulo fiscal, que esperan millones de estadounidenses hace semanas.

"Los resultados electorales hasta ahora indican una polarización continua de la política estadounidense. Eso es preocupante a largo plazo", señala Paul Donovan, economista jefe de UBS al sitio web ElEconomista.es, en momentos en que empieza a evidenciarse una desaceleración de la economía, a la par de una segunda ola de contagios de coronavirus.

Al respecto, el indicador GDPNow de la Reserva Federal de Atlanta estima que la economía estadounidense crece en estos momentos a un ritmo de tan solo un 3,4% tras haber repuntado un 33,1% en el tercer trimestre (ambas cifras anualizadas). Sumado a esto, el sector privado si bien generó 365.000 puestos en octubre, estuvo por debajo de los más de 600.000 puestos nuevos que esperaban los analistas.

En vista de estos datos, la pulseada que en las últimas semanas mantienen demócratas y republicanos en el Congreso para definir un nuevo y cada vez más necesario paquete de ayuda, no parece que vaya a disminuir. 

Los resultados de la elección muestran que los demócratas mantendrán el control de la Cámara de Representantes, aunque cediendo algunas bancas a los republicanos. Mientras que en la Cámara alta, los demócratas se quedaron con las bancas republicanas en Colorado y Arizona, mientras que estos hicieron lo propio con el asiento demócrata en Alabama, pero aún quedan por definirse los escaños republicanos en Maine, Carolina del Norte, Georgia y Alaska, así como el escaño democrático en Michigan. Por lo cual, aunque puede haber algunos cambios, analistas esperan que el Senado siga siendo dominado por el Partido Republicano.

Con una división que de esta forma promete mantenerse, la posibilidad de un acuerdo fiscal posterior a las elecciones para liberar un paquete que los demócratas quieren que alcance los USD3,5 billones, "pueden estar muertas legislativamente hablando", dijo Andrew Hunter, economista de Capital Economics. Añade el especialista que "si Biden prevalece, su agenda legislativa estaría a merced de los demócratas más moderados como el senador Joe Manchin. La confianza en un mayor gasto en infraestructura auspiciado por un Green New Deal parecen estar muertas y el tamaño del estímulo fiscal adicional probablemente tendría que reducirse. Si los republicanos retienen el Senado, las perspectivas de lograr un acuerdo fiscal bipartidista en el Congreso serían dramáticamente menores", añade.

Dado el escenario que se plantea, la opción más viable es la de un programa que se mueva entre los 650.000 millones y los 1,6 billones de dólares, según las limitaciones impuestas por los republicanos en el Senado en el marco de las negociaciones bipartidarias de las últimas semanas.

Una de las consecuencias que empiezan a barajar los analistas ante esta situación es que la Reserva Federal estadounidense (Fed) deba asumir una mayor cuota de responsabilidad para impulsar la recuperación, sobre todo ante una previsible nueva ola de Covid-19 en el invierno boreal. 

Pero además, se prefigura una situación de bloqueo legislativo (ya sea que gane Biden con un senado republicano o Trump con los demócratas en ambas cámaras) que no anticipa los rápidos y necesarios consensos para volver a encaminar no sólo la economía, sino también un panorama sanitario que se presenta cada vez más complicado.