Elon Musk es "empleado especial del gobierno" de Donald Trump

Entre el poder y el conflicto de intereses, Elon Musk tiene un nuevo rol en el gobierno de EEUU. Un estatus híbrido con menos restricciones que un funcionario de tiempo completo

Elon Musk suma un nuevo título a su extenso currículum y quizá ya no tenga tiempo para estar entre los mejores jugadores de videojuegos. El empresario más rico del mundo ahora es "empleado especial del gobierno" (o SGE, por sus siglas en inglés). La Casa Blanca confirmó que el magnate asumió este estatus mientras lidera una reestructuración de las operaciones federales. Sin embargo, la falta de transparencia sobre los detalles de su designación y los amplios intereses financieros de Musk encendieron alarmas en torno a la ética de su participación en el gobierno.

¿Qué significa ser un "empleado especial del gobierno"?

Según la legislación estadounidense, un SGE es un funcionario temporal que puede desempeñar funciones clave para el gobierno por un período máximo de 130 días en un año, con o sin remuneración. Tradicionalmente, este rol es ocupado por expertos privados que asesoran en políticas públicas, pero también fue utilizado en el pasado para nombrar asesores presidenciales.

El caso de Musk, sin embargo, no encaja del todo en el perfil habitual de un SGE, según reveló The New York Times. No solo recibió un correo gubernamental y una oficina en la Casa Blanca, sino que su influencia se extiende a múltiples agencias, incluyendo el Departamento del Tesoro, donde su equipo ha intentado tomar control del sistema de pagos federales.

¿Cuáles son los límites legales y éticos?

Las normas federales prohíben que un SGE tome decisiones en asuntos que beneficien directamente sus intereses financieros o los de su familia, salvo que reciba una exención formal del gobierno. En teoría, esto impediría a Musk intervenir en contratos gubernamentales que involucren a sus empresas, como SpaceX, Tesla o Starlink, las cuales tienen acuerdos millonarios con el Estado.

Sin embargo, la Casa Blanca no aclaró aún si Musk recibió una exención de conflicto de intereses. De haber actuado antes de formalizar su designación como SGE, podría haber infringido la ley federal sobre conflictos de interés.

Walter Shaub, exdirector de la Oficina de Ética Gubernamental, criticó la opacidad del proceso y cuestionó la posibilidad de que la administración Trump intente justificar la situación con el argumento de que Musk es "demasiado rico para ser corrompido". Según Shaub, eso equivaldría a declarar que los multimillonarios están por encima de la ley.

Un aliado clave para Trump

Musk es un ferviente aliado del expresidente Trump, a quien financió con más de 200 millones de dólares su campaña de reelección y recibiendo, a cambio, la dirección del llamado "Departamento de Eficiencia Gubernamental" (DOGE). Desde allí, impulsa una agenda de reducción de gasto estatal y reestructuración de agencias, alineada con su visión ideológica.

La relación de Musk con el gobierno de Trump genera tensiones dentro de la administración. Recientemente, miembros de su equipo intentaron ingresar a oficinas de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), poco después de que Musk declarara públicamente que la agencia debía "morir".

¿Quién controla a Elon Musk?

La Casa Blanca aseguró que Musk se auto-regulará y se abstendrá de intervenir en decisiones donde exista un conflicto de interés. Según la secretaria de prensa Karoline Leavitt, si se encuentra ante un problema ético, "Elon se excusará a sí mismo".

El enfoque fue recibido con escepticismo. Norman Eisen, exasesor de ética del gobierno de Obama, afirmó que la influencia de Musk en el aparato estatal es demasiado amplia para ser considerada la de un SGE tradicional. "No creo que lo que está haciendo Musk sea consistente con la definición limitada de un empleado especial del gobierno", sentenció.

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