El "pozo del infierno" en Yemen fue sujeto a muchas preguntas a lo largo de su existencia, desde qué es y por qué estaba ahí hasta qué era lo que había en su interior y causaba ruidos extraños y olores nauseabundos. Y, aunque el misterio será siempre parte del pozo, los buzos del Equipo de Exploración de Cuevas de Omán (OCET) hicieron lo que los locales no se animaban a hacer, bajar a las profundidades y la oscuridad, y despejaron un poco de la incertidumbre que siempre estuvo relacionada al cráter. 

La comunidad científica no tiene casi ningún consenso sobre el pozo, al que se lo llama Barhout. No se sabe ni la profundidad, que se estima entre 100 y 250 metros —las autoridades locales solo reconocen 60 metros—, ni el tiempo que estuvo en la Tierra, que podría ser de millones de años. Además de esto quienes habitan la zona hablan de "cosas extrañas" en su interior, además de un "aroma raro" que podría ser de "djins”, espíritus a menudo malignos que vivirían en el pozo. 

Con todo esto en mente, un equipo procedente de Omán se aventuró en su interior y no encontró nada mitológico ni ninguna evidencia de un agujero negro o un mundo paralelo. Los espelólogos, en cambio, encontraron serpientes, perlas de cuevas grises y verdes formadas por gotas de agua y algunos animales muertos. "Había serpientes, pero no te hacen nada si no las molestas", declaró Mohamed al Kindi, profesor de geología en la Universidad de Tecnología Alemana de Omán. 

Y aunque la conclusión parece la más lógica, nadie se había atrevido a hacerla salvo Roberto Marcley, un lector de BAE Negocios que comentó en un artículo sobre el "pozo del infierno": "Si le sacamos la mística, queda solo un pozo con algún pobre bicho muerto en su interior...". Y razón no le falta, porque las conclusiones de los especialistas fueron que el "olor del infierno" era en realidad el de "algunos pájaros muertos".

Cómo fue el viaje al interior del "pozo del infierno" en Yemen

El viaje al interior del pozo consistió en un descenso en rápel que se concretó la semana pasada, mientras que dos colegas permanecieron en la superficie monitoreando el descenso. "Nos pareció que este proyecto iba a revelar una nueva maravilla y parte de la historia de Yemen", consignó al Kindi, que posee además una consultora en explotación minera y petrolera.

"Hemos recogido muestras de agua, rocas, tierra y de algunos animales muertos, pero todavía hay que analizarlos" antes de publicar un informe, declaró.

Quizás saber un poco más de la geografía de su país pueda distraer a los yemeníes de otros problemas que hay allí, ya que, según la Organización de las Naciones Unidas ( ONU), Yemen vive la peor crisis humanitaria del mundo, con 30 millones de habitantes al borde de la hambruna y un 80% de la población que depende de la ayuda internacional.