EEUU

First Republic Bank se hunde y busca un nuevo rescate

El banco norteamericano First Republic está en la cornisa desde la crisis bancaria de marzo. Pese a que recibió una inyección de liquidez de USD 30.000 millones, sus acciones caen un 95% en lo que va del año 

Tras el salvataje en marzo por parte del sistema bancario norteamericano, parecía que la crisis en el First Republic Bank había terminado. Sin embargo, parece que en realidad solo era el principio. Hoy registra una caída superior al 30% en la bolsa neoyorquina, tras el desplome de ayer del 49%. En lo que va de 2023, la baja en sus acciones es de 95%. 

Las acciones del banco en Wall Street cotizaban a un mínimo histórico de alrededor de USD 6,23 la unidad esta mañana, lejos de los USD 147 a los que cerró el pasado 2 de febrero, pasando así a tener un valor de mercado menor a los USD 1,5 mil millones, desde los más de USD 22 mil millones que valía a principios de marzo, en vísperas de la crisis.

Ante este panorama, los rumores de venta de sus activos no hacen más que crecer. La agencia Bloomberg afirmó que, ante la grave situación, el banco con sede en San Francisco busca persuadir a las grandes entidades estadounidenses para rescatarlo nuevamente, comprándole bonos a tasas por debajo del mercado y a pérdida. 

Los potenciales compradores podrían recibir garantías o acciones preferenciales como incentivo para comprar estos activos. “Estamos trabajando para reestructurar nuestra hoja de balance”, afirmó el director de finanzas del banco, Neal Holland, en un comunicado.

First Republic Bank se hunde y busca un nuevo rescate
Las acciones de First Republic están en sus mínimos históricos
El impacto en el sistema bancario de EEUU

El objetivo del banco es desprenderse de entre USD 50.000 millones y USD 100.000 millones de sus activos, para poder reducir su desajuste en su hoja de balance entre activos y pasivos, y así evitar un colapso y posterior toma de control por parte de las autoridades estadounidenses. 

El desplome del First Republic podría tener mayores implicancias, e incluso ahora existe la posibilidad de que la Reserva Federal (FED) postergue su suba de tasas prevista para la semana próxima.

Hasta ahora el mercado esperaba una última suba de 25 puntos porcentuales en mayo anticipando una potencial pausa en las subas desde junio.

“No podemos tachar la posibilidad de que estos desarrollos alrededor del First Republic lleven a la FED a saltear la suba de mayo para hacerla en junio”, analizaron Krishna Guha y Per Williams de la firma de asesoría Evercore en una nota a clientes.

First Republic Bank se hunde y busca un nuevo rescate
Los rumores de venta de sus activos no hacen más que crecer
Qué pasó con First Republic

Los desajustes entre activos y pasivos en los bancos suelen ser comunes en un marco económico de subas de tasas de interés, lo cual obliga a los bancos a pagar a los depositantes una mayor tasa de los que lo que reciben en materia de préstamos, los cuales fueron concedidos antes de que subieran las tasas.

En el caso de First Republic, este problema es aún mayor dado que una gran porción de sus activos son hipotecas unifamiliares iniciadas cuando las tasas estaban en mínimos históricos y que además tenían incentivos propios del banco que, en algunos casos, permitía a los acreedores pagar únicamente los intereses por una década.

En marzo pasado, tras el colapso de Silicon Valley Bank y Signature Bank, se desató una corrida bancaria entre los clientes de First Republic, que comenzaron a retirar sus depósitos por el temor a un contagio que lleve a otros bancos de mayor envergadura a quebrar.

Por lo tanto, para evitar la quiebra, el banco regional recibió el mes pasado una inyección de liquidez por 30.000 millones de dólares en una acción en conjunto entre las autoridades reguladores y los once bancos más grandes de Estados Unidos, entre los que se cuentan JPMorgan, Bank of America, Citigroup y Wells Fargo. 

Sin embargo, los problemas aparecieron de nuevo este lunes. El banco presentó su balance trimestral donde comunicó a sus inversores una caída del 41% en sus depósitos entre fines de 2022 y fines de marzo, una corrida peor de la anticipada, desembocando el colapso en Bolsa que se prolonga hasta hoy. 

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