Las autoridades de Israel analizan restricciones más drásticas para parar la segunda ola de contagios de coronavirus en su territorio, entre ellas un cierre completo de las actividades, mientras 40 localidades y barrios con alto índice de infección están sujetas a un toque de queda nocturno desde hace dos días.

Expertos y funcionarios del Ministerio de Salud señalan que no es suficiente para aplanar la curva de contagios, y la posible imposición de medidas restrictivas generales y prolongadas vuelve a estar sobre la mesa.

El llamado Gabinete de Coronavirus israelí estudia varias opciones ante las fiestas judías de finales de septiembre y octubre, cuando las familias se reúnen para celebrar importantes eventos religiosos con el consiguiente riesgo de infecciones.

Funcionarios de Salud pidieron al primer ministro Benjamin Netanyahu que adopte un confinamiento general del país por treinta días.

Otras opciones serían el cierre de escuelas y negocios durante semanas, con restricciones de movimiento entre ciudades, mientras que también se plantea aplicar solo restricciones concretas durante la duración de las principales festividades judías.

Hasta el momento, Israel registra unos 141.000 casos, y ante el exponencial aumento de los últimos días, casi 32.000 están activos, informó el Ministerio de Salud, citado por la agencia de noticias EFE.

Más de 470 personas están ingresadas en el hospital en condición grave, y 133 de estas se encuentran conectadas a respiradores.