El número de víctimas de desplazamiento forzado volvió a batir récord en 2018 al alcanzar los 70,8 millones entre refugiados, solicitantes de asilo y desplazados internos.

De manera global, la cifra de personas que se han visto forzadas a desplazarse se ha duplicado en cuestión de veinte años y en 2018 fueron 2,3 millones de personas más que el año anterior, explicó el alto comisionado de la ONU para los refugiados, Filippo Grandi.

Según los datos más recientes, 37.000 personas fueron obligadas cada día a abandonar sus hogares por conflicto, violencia o violaciones de sus derechos humanos.

La crisis en Venezuela ha acaparado en gran medida la conferencia de prensa que Grandi ofreció con motivo de la publicación del informe anual de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que detalla las últimas tendencias del desplazamiento forzado en el mundo, en la víspera del Día Mundial de los Refugiados, el 20 de junio.

A ese respecto ha precisado que, si bien una minoría de venezolanos que han abandonado su país ha pedido asilo, la mayoría necesita protección internacional ya que su éxodo se debe a la inseguridad, el miedo a ser blanco de represalias por sus opiniones políticas, a la escasez de alimentos, de medicinas y servicios públicos, o a la imposibilidad de mantenerse a sí mismos y sus familias.

De todas las personas del mundo que han sufrido desplazamiento forzado, la mayoría (41,3 millones) se ha quedado en su propio país.

Por su parte, los refugiados (aquellos que han cruzado una frontera internacional) totalizaron 25,9 millones en 2018 (500.000 más con respecto a un año antes), mientras que hay 3,5 millones de solicitantes de asilo.

Por cuarto año consecutivo Turquía fue el país que recibió la mayor población de refugiados en el mundo (3,7 millones), seguida por Pakistán, Uganda, Sudán y Alemania.

Otro dato que emerge del informe es que la mitad de los refugiados son niños, lo que desmiente el discurso antimigración que intenta confundir a los refugiados con migrantes con fines económicos.

Grandi criticó además la reciente retórica hostil hacia migrantes y refugiados.

"En Estados Unidos, igual que en Europa y en otras partes del mundo, estamos siendo testigos de una identificación de los refugiados _ pero no solo de los refugiados, también de los migrantes _ con gente que viene a quitarnos el trabajo y amenazar nuestra seguridad, nuestros valores", apunto. "Y quiero decirle al gobierno de Estados Unidos, al presidente, pero también a los líderes de todo el mundo: Esto es perjudicial".