El Consejo Nacional de Justicia de Brasil detalló en un informe que el Centro de Recuperación Regional de Altamira cuenta con condiciones que fueron clasificadas como "pésimas" debido a la superpoblación y escasez de agentes carcelarios.

Familiares de algunos de los reclusos habían realizado a finales de mayo varias protestas para reclamar que las autoridades transfiriesen integrantes de una de las facciones rivales (el Comando Vermelho y Comando Clase A) a otras unidades de detención. Según las autoridades, no había ningún indicio de los servicios de Inteligencia sobre una posible pelea entre las dos bandas y, por eso, no estaba prevista la transferencia de presos a otros complejos carcelarios.