Israel decidió adelantar un día el cierre de colegios, previsto para el viernes, día en que comenzará un nuevo confinamiento nacional por el aumento en los casos de coronavirus.

El Gabinete de Ministros dio luz verde a la propuesta para adelantar un día el cierre de las escuelas y guarderías, que mañana ya no estarán activas presencialmente. Tan solo podrán tener clase los internados y las escuelas para alumnos con necesidades especiales o para jóvenes en situación de riesgo.

La decisión se tomó tras conocerse el nuevo récord de positivos diarios, con más de 5.523 en las últimas 24 horas, una cifra que va de la mano con el récord de pruebas diagnósticas, con 57.000 diarias. Desde febrero, Israel acumula 167.000 contagios totales.

El ministerio de Sanidad ordenó a los hospitales con alto nivel de ocupación que disminuyan la actividad médica no urgente y que añadan camas para nuevas hospitalizaciones de COVID-19, informó la radio del Ejército.

El viernes a las dos de la tarde Israel empezará un nuevo confinamiento. Los israelíes no podrán alejarse más de 500 metros de sus casas, excepto para algunas actividades permitidas. Se cerrarán hoteles, gimnasios, centros educativos, salas de celebración y todos los comercios excepto los de bienes esenciales, y los negocios privados tendrán limitado el número de empleados que puede acudir y no podrán atender al público presencialmente.

Entre las excepciones estarán hacer deporte individual (como correr o nadar en el caso de aquellos que vivan a una distancia a pie de la playa), e ir a comprar los artículos religiosos para la festividad judía de Sucot. Las reuniones en interior estarán limitadas a 10 personas y en exterior a 20.

Se espera que el confinamiento se prolongue tres semanas, pero podría ampliarse si no disminuye la tasa de morbilidad en el país, según anunciaron las autoridades.