El magistrado de la corte suprema brasileña Gilmar Mendes, acusó al ex juez Sérgio Moro, hoy ministro de Justicia del presidente Jair Bolsonaro, y al fiscal de la operación Lava Jato, Deltan Dallagnol, de haber "usado como tortura" la prisión preventiva para investigar corrupción y someter "a las tinieblas" al derecho penal.

Lo hizo en la sesión en la cual el Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema), por siete a cuatro, falló a favor de anular una sentencia condenatoria de Moro por haber violado el orden legal del procedimiento, ocultando a la defensa el alegato final de los delatores premiados, corruptos que negociaron un beneficio a cambio de acusar a otros.

El voto que concentró la mayor atención fue el de Mendes, un crítico histórico de los poderes extraordinarios que tiene la operación Lava Jato y que ahora llevó al pleno del STF las revelaciones escandalosas del sitio The Intercept con conversaciones entre Moro y Dallagnol y otros fiscales para manipular la causa anticorrupción más grande de la historia del país.

"La prisión preventiva era tortura con gente como Moro, como Dallagnol; Brasil vivió una era de las tinieblas en el proceso penal; no se combate al crimen cometiendo un crimen", afirmó Mendes durante la sesión transmitida en vivo por la TV Justiça.

También acusó al ex juez, quien dejó la magistratura en noviembre pasado para ser ministro de Justicia, de haber cometido el delito de desvío de funciones ya que en lugar de ser juez se dedicó a organizar el trabajo de los fiscales, es decir, de la acusación.

"Moro era el jefe de los investigadores, fue un coach de los fiscales ordenando líneas de investigación", afirmó Mendes en base a las revelaciones de The Intercept Brasil y afirmó que la "dignidad de los ministros de la corte fue vilipendeada".

"La operación Lava Jato fue una verdadera máquina de forma ilícita para engañar al Supremo Tribunal Federal", dijo Mendes.