Los supervisores bancarios de la Unión Europea incrementaron la vigilancia sobre los niveles de liquidez en los bancos italianos, tras el fuerte aumento de los tipos en la deuda y la prima de riesgo, publicó el medio español La Vanguardia.

No obstante, no hay motivo de alarma, aseguró una fuente de la UE citada por la agencia Reuters.

El monitoreo se lleva a cabo “más intensamente de lo habitual”, según confirmó dicha fuente, debido a la agitación en los mercados que se registra en los últimos días. Las verificaciones afectan tanto a los depósitos de los clientes particulares y empresas como al mercado interbancario, que los bancos utilizan para prestarse entre sí sin solicitar garantías, agregando que “no se han detectado señales de alarma”.

Tanto el Banco de Italia como el Banco Central Europeo (BCE), supervisor único de la banca en la zona euro, decidieron no hacer comentarios respecto de lo publicado por La Vanguardia.

El BCE, junto con los supervisores nacionales, examina regularmente las condiciones de liquidez de las entidades de crédito y realiza ajustes en sus tareas de vigilancia, incluidas la frecuencia y la profundidad, durante períodos de estrés o volatilidad del mercado, dijo una fuente de la institución.

Los líderes de los partidos gobernantes de Italia ratificaron que no darán marcha atrás en sus planes para aumentar el gasto y el déficit público, rechazando las presiones de los mercados financieros y la Unión Europea, así como las críticas del órgano de control presupuestario del Parlamento. Aunque hace una semana el gobierno de Roma mostró sus intenciones de rebajar el déficit al 2% en 2021, en un gesto de distensión hacia los agentes europeos y empresariales.

Los comentarios se produjeron antes de la presentación en la cámara del ministro de Economía, Giovanni Tria, quien hablaría sobre los planes con relación al objetivo de déficit del próximo año, situado en el 2,4% del PBI. Esta meta es tres veces el pronóstico de la anterior administración de centro-izquierda, lo que provocó críticas de la Comisión Europea y causó un fuerte aumento en los rendimientos de los bonos estatales.

Los bancos italianos son vulnerables a los problemas de deuda soberana, ya que se calcula que tienen alrededor de 375.000 millones de euros en bonos nacionales, que representan el 10% de sus activos, y el aumento en los rendimientos, al dañar el valor de esas inversiones, afecta asimismo a sus niveles de capital. Con todo, las acciones en los bancos del país han caído fuertemente en los últimos meses.