La comunidad internacional pide que cese la violencia en Jerusalén, que ayer se cobró la vida de 26 palestinos, entre ellos 9 niños, en bombardeos israelíes.

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU consideró que "Israel ha utilizado la fuerza de forma innecesaria y desproporcionada contra los manifestantes palestinos que llevan semanas protestando contra el desahucio de familias palestinas del barrio de Sheikh Jarrah, en una zona de Jerusalén Este ocupada".

"Las Fuerzas de Seguridad Israelí deben permitir y garantizar el ejercicio de las libertades de expresión, asociación y reunión. Ninguna fuerza debe ser utilizada contra aquellos que ejercen estos derechos pacíficamente", agregó el vocero de la Oficina, Rupert Colville. El funcionario recalcó que "cuando el uso de la fuerza es necesario debe hacerse respetando plenamente las normas internacionales de los derechos humanos, que prohíben el uso innecesario y desproporcionado de la fuerza. Esto no ha sido el caso en los últimos días".

Negociaciones

En tanto que la Comisión Europea (CE) pidió una "desescalada inmediata" de la tensión en Israel y Palestina, tras los disparos de cohetes de las últimas horas. "Esta es la prioridad, la desescalada inmediata para proteger la vida de los civiles", dijo el vocero de Asuntos Exteriores del Ejecutivo Comunitario, Peter Stano, que condenó asimismo el lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza a Israel. "El disparo de cohetes desde la franja contra objetivos civiles en Israel es totalmente inaceptable", expresó.

El vocero de la CE recordó que Bruselas apuesta por la creación de dos Estados para acabar con el conflicto. "Los últimos acontecimientos demuestran lo necesario que es volver a relanzar las negociaciones para encontrar una solución pacífica duradera (...) hacia los dos Estados", consideró Stano.

Mientras que el secretario general de la Liga Árabe, Ahmed Abulgueit, condenó los ataques aéreos israelís y los calificó de "indiscriminados e irresponsables". De acuerdo con un comunicado del organismo panárabe, Abulgueit aseguró que los ataques representan "una miserable demostración de fuerza a expensas de la sangre de niños" y han sido "impulsados por la venganza y cálculos políticos internos".