El primer ministro británico, Boris Johnson, debería renunciar a su cargo debido a su presunta responsabilidad en las fiestas celebradas en su oficina y residencia oficial de Downing Street durante el confinamiento, de acuerdo con sondeos publicados esta semana.

El 66% de adultos siente que el primer ministro debe dimitir, frente al 24% que opina lo contrario, según la encuesta del instituto Savanta Comres.

Un sondeo similar de YouGov sitúa el porcentaje de los que abogan por la despedida de Johnson de Downing Street en el 56%, según la agencia Sputnik.

La polémica sobre la actitud del mandatario conservador se desató de nuevo tras la revelación de que Johnson y su esposa Carrie asistieron a una multitudinaria fiesta en el jardín de su residencia, en mayo de 2020, según diversos testimonios recogidos por los medios.

Según la oposición parlamentaria y un puñado de diputados conservadores, incluido el líder del partido en Escocia, Douglas Ross, Johnson tendrá que dimitir si se confirma que burló las normas sociales de la pandemia del coronavirus.

Se espera que el primer ministro intente aclarar la situación en las próximas horas.

Disculpas

El líder de la oposición británica, Keir Starmer, pidió por primera vez la dimisión de Boris Johnson, en vistas a la cadena de aparentes infracciones de las normas del coronavirus destapadas en los últimos meses.

"Se acabó la fiesta, primer ministro", le espetó el dirigente laborista en la sesión parlamentaria de Preguntas al Primer Mministro antes de urgirle a "hacer lo correcto y dimitir".

Johnson admitió finalmente en el Parlamento que había asistido a lo que creyó ser un "evento de trabajo", que reunió a una treintena de sus empleados y colaboradores en el jardín de su residencia el 20 de mayo de 2020.

"Meses después de engaños y falsedades… su defensa de que no se dio cuenta que era una fiesta es tan ridícula que ofende al público británico", criticó Starmer.

El "evento" lo había convocado el secretario privado de Johnson, Martin Reynolds, a través de un email en que invitó a un centenar de colegas a "tomar unas copas socialmente distanciados en el jardín" de Downing Street y les urgía a traer sus propias consumiciones.

Johnson se disculpó ante la población y los parlamentarios por el escándalo de las fiestas celebradas en su residencia de Downing Street durante las restricciones del coronavirus, tras admitir por primera vez que asistió al menos a uno de los polémicos encuentros.

"Quiero disculparme… hubo cosas que no hicimos bien y debo aceptar la responsabilidad", declaró en el parlamento de Westminster.

Investigación

El mandatario se escudó en la investigación de una alta funcionaria sobre una media docena de encuentros en Downing Street en los que presuntamente se ignoraron las reglas del confinamiento a lo largo de 2020.

Así intentó ganar tiempo y defendió repetidamente la necesidad de aguardar el resultado de dicha investigación, mientras diputados de las bancadas de la oposición recordaron los más de 150.000 fallecidos por COVID-19 y la desesperanza de sus familiares que ni siquiera pudieron despedirlos personalmente.

"Sé la rabia que sienten hacia mí y el Gobierno que lidero, cuando piensan que en Downing Street las normas no fueron observadas por la gente que las impuso", reconoció.

Johnson, sin embargo, trató de protegerse las espaldas alegando que creyó que acudía a un encuentro de trabajo que "técnicamente" se ajustaba a las restricciones del confinamiento.

Las reglas de la pandemia solo permitían reunirse al aire libre, a una distancia de dos metros, con una única persona de otro núcleo doméstico.