La operación secreta de la CIA que permitió capturar a Nicolás Maduro

Tecnología, espionaje interno y una recompensa millonaria, claves del operativo que terminó con la detención del líder chavista

La captura de Nicolás Maduro fue el resultado de una operación de inteligencia de alta complejidad encabezada por la CIA, que combinó tecnología de vigilancia avanzada, agentes encubiertos y la colaboración de una fuente interna dentro del gobierno venezolano.

De acuerdo a una investigación publicada por The New York Times, la agencia de inteligencia estadounidense logró acceder a información clave sobre la ubicación exacta del mandatario en los momentos previos a la incursión de las fuerzas especiales de Estados Unidos, lo que permitió ejecutar el operativo con precisión.

Uno de los pilares de la misión fue el uso de una flota de drones furtivos, que mantuvo una vigilancia casi constante sobre territorio venezolano. Estos dispositivos permitieron monitorear desplazamientos y reforzar los datos aportados por inteligencia humana, siguiendo cada movimiento del líder chavista.

La planificación no fue improvisada. Desde agosto, la CIA mantenía agentes operando de forma clandestina en Venezuela, dedicados a estudiar el patrón de vida, las rutinas de seguridad y los cambios en los esquemas de protección presidencial.

Aunque la identidad del informante no fue revelada, exfuncionarios del área de inteligencia señalaron que la recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por el gobierno de Estados Unidos habría sido determinante para lograr la traición interna que terminó por sellar la suerte de Maduro.

La estrategia se diseñó bajo la conducción del director de la CIA, John Ratcliffe, y recibió la autorización política del presidente Donald Trump durante el otoño boreal, cuando se dio luz verde a acciones más agresivas contra el liderazgo venezolano.

Si bien la localización precisa de Maduro fue una tarea exclusiva de la CIA, la ejecución final de la captura estuvo a cargo de las fuerzas de operaciones especiales del ejército estadounidense, que actuaron una vez confirmado el escenario operativo.

Informes de inteligencia coinciden en que la colaboración provino de un actor clave dentro del aparato estatal venezolano, lo que expuso fracturas internas en el círculo de poder chavista y marcó un punto de inflexión en la crisis política del país.

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