La princesa de Japón, Mako de Akishino, tomó una importante decisión este martes: se casó con su compañero de la universidad y abandonó su herencia al trono en la familia imperial. Bajo una ley japonesa que no aplica para los hombres, la hija de Fumihito de Akishino y Kiko Kawashima tuvo que dejar la realeza para poder oficializar su amor con el plebeyo Kei Komuro. 

La princesa de 30 años es la primera mujer en la familia en retirarse de la realeza y no sólo rechazó los rituales protocolares de una boda real sino que también se negó a recibir el pago que se le brinda a la persona que deja su estatus

Su salida generó controversia en el pueblo japonés y la misma Mako, durante una conferencia de prensa el día de la boda, pidió disculpas por haber generado alguna ofensa con su matrimonio; las críticas apuntaban a los problemas financieros de la familia de Komuro.

Desde que empezaron a salir, su relación fue objeto de coberturas mediáticas y opiniones que le provocaron desorden de estrés postraumático, según reportó la agencia oficial de asuntos reales, IHA.

"Para mí, Kei es irremplazable. El matrimonio fue una opción necesaria para nosotros", aseguró, en tanto su ahora esposo confesó frente a todos querer pasar el resto de su vida con ella. En ese plan, la pareja podría irse a vivir a Estados Unidos, donde él trabaja como abogado. 

Comparaciones con Meghan y Harry

La situación de Mako y Kei ha traído a la mesa de debate el último "escándalo" protagonizado por el Príncipe Harry y su esposa Meghan Karkle, ahora duques de Sussex, que habían dado un paso al costado por problemas con la familia real, que incluían racismo

"La familia imperial japonesa se ha acercado al modelo británico", afirman expertos en la realeza, en relación al traslado de los temas familiares a las primeras planas de las revistas de espectáculos de todo el mundo.