Las protestas que sacudieron a varios países de América Latina en 2019 podrían repetirse cuando acabe la pandemia, si las medidas para luchar contra la estela de pobreza y desigualdad que va a dejar el coronavirus son insuficientes, advirtió la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

"Si la ciudadanía ve que esta crisis fue el shock necesario para cambiar de mentalidad y de modelo de desarrollo, podremos tener un mejor futuro", indicó en una entrevista a Efe la secretaria ejecutiva del organismo dependiente de la ONU, Alicia Bárcena.

Por el contrario, agregó, "si los Gobiernos están pensando en volver a lo que había antes, ahí es donde se va a desatar la crisis social nuevamente porque no queremos volver a tanta desigualdad y a tantas brechas estructurales".

El 2019 fue un año de expresiones de hartazgo social en todo el mundo, especialmente en algunos países latinoamericanos, como Chile, Bolivia, Ecuador y Colombia, donde miles de ciudadanos se levantaron contra la desigualdad, el machismo o la corrupción y protagonizaron masivas marchas que dejaron más de medio centenar de fallecidos.

Según la Cepal, la pandemia del nuevo coronavirus provocará la peor recesión en la historia de Latinoamérica, lo que sin duda es un caldo de cultivos para nuevas revueltas.

El organismo estima que el producto interior bruto (PIB) de la región se contraerá un 5,3 % este año, que habrá 11,6 millones de nuevos desempleados y 215 millones de pobres, pues la tasa de pobreza pasará del 30,3 % al 34,7 % de la población.

"La reconstrucción social que se va requerir después de esta pandemia es mucho más profunda que solo la reactivación económica, se requieren nuevos mecanismos de solidaridad", apuntó Bárcena desde la sede de la institución en Santiago.