La canciller alemana Angela Merkel se mostró a favor de un confinamiento breve y estricto para neutralizar la propagación del coronavirus en el país, ya que las tasas de contagios son demasiado altas.

"El sistema de salud está sometido a una presión amenazadora", advirtió la vocera del gobierno, Ulrike Demmer, en una rueda de prensa. "Por eso se justifican los llamados a un confinamiento corto y uniforme", consideró la funcionaria.

"Todos los llamamientos a un confinamiento breve y uniforme son correctos", dijo Demmer, aludiendo a la presión de varios dirigentes regionales en este sentido, y añadió que Alemania está viendo un número creciente de pacientes en cuidados intensivos, informó la agencia de noticias AFP.

La tasa de incidencia de siete días alcanzó el miércoles 110,1 en Alemania, con 9.677 casos registrados oficialmente y 298 muertes en 24 horas, según el instituto Robert Koch de vigilancia sanitaria. 

"Necesitamos una incidencia inferior a 100", argumentó Demmer, advirtiendo que los datos actuales probablemente sean parciales debido al largo fin de semana de Pascua

También dijo que el Gobierno evalúa imponer medidas a nivel nacional y no solo a nivel regional.

"La variedad de normativas no contribuye a su aceptación", dijo Demmer.

Mientras que algunas regiones impusieron toques de queda nocturnos en Semana Santa, otros están experimentando con una cierta flexibilización de las restricciones.

Uno de los posibles candidatos a suceder a la canciller, el líder del partido conservador y que conforma la coalición de Gobierno CDU, Armin Laschet, defendió en los últimos días un confinamiento de "dos o tres semanas" para bajar la tasa de incidencia hasta que la campaña de vacunación surta efecto. 

Sin embargo, se mostró impreciso sobre las modalidades, especialmente en lo que respecta a posibles nuevos cierres de escuelas y guarderías.