Trump cortará los lazos comerciales con España por ser un "aliado terrible"
Tras los ataques a Irán, Trump reprochó a España su gasto en defensa. Mientras tanto, Portugal y Alemania apuestan por un mayor protagonismo militar en Europa.
La ofensiva militar de Estados Unidos contra Irán no solo impacta en Medio Oriente. También profundiza la fractura dentro de la OTAN y expone una tensión directa entre Donald Trump y el Gobierno de España. Mientras tanto, Portugal refuerza su alianza con Washington y Alemania se posiciona como eje de la seguridad europea.
"Algunos europeos, como España, han sido terribles. Le dije a Scott que cortara todos los tratos con España", afirmó Trump. Y agregó: "Vamos a cortar todo el comercio con España. No queremos ninguno".
El mandatario cuestionó la negativa española a elevar el gasto en defensa al 5% del PBI, como exigió a los miembros de la OTAN. "Fueron el único país que no quiso comprometerse al 5%. Querían quedarse en el 2% y ni siquiera pagan el 2%", sostuvo. Además, rechazó restricciones sobre bases militares: "Podemos usar sus bases si queremos. Nadie nos va a decir que no podemos hacerlo".
Portugal refuerza su alianza con Washington
En contraste con Madrid, Portugal autorizó oficialmente a Estados Unidos a utilizar la base estratégica de las Azores en el marco del conflicto con Irán. La decisión fortalece el vínculo bilateral y consolida el valor geopolítico del Atlántico como corredor militar clave entre América y Europa.
El movimiento portugués envía una señal clara dentro de la Península Ibérica y reposiciona a Lisboa como socio confiable para la Casa Blanca en un escenario de máxima tensión internacional.
Alemania emerge como pilar defensivo
El canciller alemán respaldó a Estados Unidos y cuestionó a los países que no cumplen con los compromisos de la OTAN. "No están pagando lo que pagamos todos", afirmó.
El apoyo alemán no resulta menor. Un análisis reciente de The New York Times sostiene que, en el nuevo orden impulsado por Trump, la defensa europea depende en gran medida de Alemania. Tras los bombardeos contra Irán y la escasa consulta a los aliados, Europa aceleró el debate sobre su autonomía estratégica.
El canciller Friedrich Merz planteó que el continente debe "hablar el lenguaje del poder" y aumentar su capacidad militar. Alemania ya equiparó el aporte estadounidense a los fondos comunes de la OTAN y elevó su inversión en defensa, aunque enfrenta límites internos y resistencia social a un mayor despliegue.
Según el análisis del Times, la Unión Europea mantiene peso económico global pero carece de cohesión militar, coordinación industrial y autonomía tecnológica. Sin Alemania como motor financiero y político, el bloque no puede garantizar su seguridad en un escenario de creciente inestabilidad.

