El presidente de Chile, Sebastián Piñera, dijo estar dispuesto a discutir una reforma a la Constitución, pero subrayó que no dejará su cargo, pese a las presiones y protestas que sacuden al país hace 18 días, con un saldo de 23 muertos y miles de heridos y detenidos.

"Estamos dispuestos a conversarlo todo, incluyendo una reforma a la Constitución", dijo el mandatario en una entrevista a la cadena británica BBC, la primera desde el inicio de la crisis, en la que abordó el polémico accionar de Carabineros y las Fuerzas Armadas, y prometió justicia por los derechos humanos "que se hayan vulnerado".

"Voy a llegar al fin de mi gobierno. Fui elegido democráticamente por una enorme mayoría de chilenos y tengo un deber y compromiso con quienes me eligieron y con todos los chilenos", dijo en La Moneda, mientras a pocas cuadras de allí los manifestantes protagonizaban el llamado "superlunes" de protestas que, como en las oportunidades anteriores, fue violentamente reprimido.

Agregó que si alguien quiere hacer una acusación constitucional -como impulsan legisladores opositores y manifestantes- "está en su derecho", pero aseguró que esas acusaciones no van a prosperar, "porque la solución en democracia es respetar a las reglas de la democracia".