Rebeldes hutus ruandeses negaron ser los responsables del ataque en el que murieron el embajador de Italia en la República Democrática del Congo (RDC), su guardaespaldas italiano -ambos repatriados ayer- y su chofer congoleño y acusaron en cambio a los ejércitos de la RDC y de Ruanda, en un hecho que fue condenado por el papa Francisco.

El embajador Luca Attanasio, su guardaespalda italiano, Vittorio Iacovacci, y su chofer congoleño; Mustapha Milango, perecieron ayer en un ataque armado contra un tren del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU en una zona peligrosa del este de la RDC.

Autoridades congoleñas acusaron a los rebeldes de las Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda (FDLR) del siniestro, que el presidente congoleño, Félix Tshisekedi, calificó de "terrorista".

Pero los rebeldes ruandeses de la etnia hutu rechazaron la imputación y la trasladaron a militares de la RDC y Ruanda.

Los rebeldes exigieron a las autoridades congoleñas y la misión de la ONU en RDC (Monusco) "esclarecer las responsabilidades de este vil asesinato en lugar de recurrir a acusaciones precipitadas".

El papa Francisco envió sus condolencias al presidente italiano, Sergio Matarelli.