El gigante ruso Gazprom anunció el cese del envío de gas hacia territorio holandés, después de que la compañía estatal GasTerra se negase a cumplir con las demandas del presidente ruso, Vladimir Putin, sobre pagar el suministro en rublos. En esa línea, el comprador danés Orsted también se arriesga a la interrupción del suministro al anunciar que continuará pagando en euros cuando sus facturas venzan mañana.

De esta forma Holanda y Dinamarca se unen a Polonia, Bulgaria y Finlandia, quienes se negaron anteriormente a abonar el precio del gas ruso en rublos, lo que les ha costado la suspensión del suministro. Y es que infringir las sanciones impuestas por la Unión Europea (UE) a Rusia implicaría riesgos financieros y operativos para estos países, informa el medio español elEconomista.es

La firma energética de Países Bajos se mostró confiada pese a la sanción rusa. "El mercado europeo del gas está altamente integrado y extenso", dijo GasTerra en su comunicado, al comentar sobre su contrato que expira el 1 de octubre. Sin embargo, la compañía ha recordado que es imposible predecir cómo afectará la pérdida de suministro de 2.000 millones de metros cúbicos de gas ruso la situación de la oferta y la demanda y si el mercado europeo puede absorber esta pérdida de oferta sin consecuencias graves ".

La danesa Orsted, por su parte, indicó que Rusia no podrá cortar el suministro de forma directa, puesto que no existe un gasoducto desde territorio ruso a Dinamarca, sino que esta lo obtiene a través de Alemania. "Esto significa que Dinamarca deberá comprar en mayor medida en el mercado europeo de gas. Contamos con que eso será posible", declaró en un comunicado.

Sanciones

En este contexto, la Unión Europea ha vuelto a reunirse para tratar de llevar a cabo de forma definitiva la aprobación del sexto paquete de sanciones que incluye, entre otras cosas, el embargo a la compra de petróleo de origen ruso.

Sin embargo, el acuerdo que se encuentra en estos momentos sobre la mesa de los Veintisiete queda lejos de la "prohibición total" que reclamó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, hace casi un mes.

Todo apunta a que la medida golpeará primero a las importaciones de crudo por barco, que suponen alrededor de dos tercios del total que fluye a la UE desde Rusia y que dejaría para el largo plazo las restricciones al hidrocarburo que viaja a través de oleoductos, un mecanismo pensado para aliviar a países como Hungría, Eslovaquia o República Checa, altamente dependientes del crudo de Moscú que llega por tubería y que no cuentan con salida al mar de ningún tipo.

Fuentes comunitarias confían en que tras el compromiso de los líderes, el pacto se alcance a lo largo de esta semana.