La cifra de personas que pidió subsidio por desempleo en Estados Unidos creció la semana pasada por primera vez en casi cuatro meses, lo que sugiere que el mercado laboral se estaría estancando cuando hay un rebrote de nuevos casos de COVID-19 y una demanda deprimida.

Los pedidos iniciales totalizaron una cifra desestacionalizada de 1,416 millones en la semana al 18 de julio, desde los 1,307 millones de la semana previa, informó el Departamento del Trabajo, que indicó que fue el primer incremento desde la semana al 28 de marzo.

El informe también mostró que casi 32 millones de personas cobraron cheques de desempleo en la primera semana de julio. Se espera que el Congreso extienda un complemento semanal de beneficios por desempleo de 600 dólares, que vence el 31 de julio.

"No hay una recuperación gradual y dispar del mercado laboral", dijo Chris Rupkey, economista de MUFG. "Los encargados de la política (...) pueden juzgar por sí mismos con los millones y millones de desocupados (...), la economía no puede continuar por mucho tiempo si tiene que arrastrar a casi 32 millones de trabajadores sin empleo".

Los pedidos tienden a ser volátiles en esta época del año, cuando las automotrices suelen cerrar las plantas de ensamblaje para reestructuración. Este año, los fabricantes se reestructuraron durante los cierres obligatorio de negocios no esenciales de mediados de marzo.

Incluyendo un programa financiado por el gobierno, 2,4 millones de personas solicitaron beneficios de desempleo la semana pasada.

Los casos de COVID-19 han aumentado en todo el país, lo que ha llevado a algunas autoridades a cerrar negocios nuevamente. Los trabajadores que son enviados a casa se están uniendo a una segunda ola de despidos.